Edición 365

After fútbol: la nueva rumba

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After fútbol: la nueva rumbaSemblanza de hincha agradecido, días antes del partido de vuelta entre Millonarios y Equidad, para el paso a la final. Pero como el fútbol es pasión y tristeza, los aseguradores eliminaron a las festivas “gallinas”.

Transcurría el minuto 46 del segundo tiempo del partido Millos Vs Equidad, en el estadio “El Campin” de Bogotá, por el partido de ida de la semifinal de la Liga Postobon 2011, cuando el defensa “asegurador”, Edwin Rivas, derriba en el área del penalti al lateral izquierdo de Millonarios, Juan Guillermo “el carachito” Domínguez y el árbitro del compromiso decreta pena máxima.

El elegido para cobrar fue el goleador de Millos,  Édison Toloza, que con un remate certero determina el empate definitivo por dos goles. A los 10 segundos el colegiado levanta los brazos aclamando el final del partido.

After fútbol: la nueva rumbaLa fiesta fue total. Como no estuve en el estadio (vivo a unas cuadras del estadio) desde la ventana de mi casa comencé  a gritar hasta que quedé disfónico, y para calmar un poco las cuerdas vocales por la presión, empecé  a pitar con mi “vuvuzela” hasta que los vecinos se levantaron. Del  edificio del frente se iluminó y todos los vecinos salieron a ver qué había ocurrido; es que el escándalo fue monumental.

Era tanta la alegría, que decidí emprender viaje hacia el estadio con el fin de hacer “más escándalo”. El puente de Transmilenio parecía las riveras de un rio…pero de gente…, gente pintada de azul. Mientras pasaba el puente, sonaban varias “vuvuzelas” a lo cual yo respondía a cada pitido. Ya cuando bajé del puente, me comí una hamburguesa de esas que la gente tanto critica (que porque es carne de perro, de rata, de gato, de indigente…bueno, de muchas cosas) pero el sabor sí es poderoso, y pasándola con cerveza bien fría ¡mejor aun!

Ya para bajar la comida, corrí hasta el estadio y me di cuenta de que los buses de los equipos ya no salen de las laterales si no del centro del viejo pero remozado edificio. Además los jugadores tiene que atravesar el andén de la Carrera 30; entonces uno ve a sus ídolos tan cerca…que emoción.

After fútbol: la nueva rumbaObvio, la cantidad de uniformados de la policía imponía el orden con el fin de prevenir una situación irregular, pero con perseverancia todo se logra, hasta que decidí irme hasta lo más cercano al bus, hasta que se vio a lo lejos, una cámara encendiéndose y una luz iluminando: era Mayer Cándelo. Fue tanta la emoción que sentía por dentro que miré a todos los lados y me di cuenta que nadie gritó ni le decían algo …nada …(supuse que todavía estaban bravos con él por haber tirado la camiseta hace 7 años ).

Entonces, sin dudarlo pegué un grito: “¡Vale Mayer!”, a lo cual el volante albiazul me respondió con su pulgar hacia arriba. Luego comenzaron a salir los demás jugadores. Entre los que más me interesaba esperé a Rafael Robayo. Obvio,  la foto no se podía dejar atrás y los elegidos fueron  “Carachito “Domínguez y el “pájaro” Carpintero; Por último nos agradecieron por haber estado acompañando al equipo.

Ya con la garganta seca de tanto gritar me fui a mi casa  a pasar “el guayabo” de esta muy buena “rumba”, y que me deja buenos recuerdos, en donde pude abrazar a los jugadores de mi equipo del alma.