Edición 355

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín

PDFImprimirCorreo electrónico

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín Desde hace ya varios años las calles de las principales ciudades del país se ven infestadas de aquellos que, en cuatro ruedas y una superficie plana, disfrutan de su libertad con un monopatín bajo sus pies o el “skateboarding”.

Este deporte nació en 1963 en California, Estados Unidos, por parte de  Mickey Muñoz y Phil Edwards. Estos ingeniosos jóvenes quitaron las ruedas de unos patines y las combinaron con una tabla rígida de madera, lo llamaron surfroll. Hoy en día hay en el mundo más de cuarenta millones de skaters, en su mayoría hombres.

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín En Colombia su presencia ha sido cíclica. Desde los años 80 se ven monopatines o tablas de colores, claro, traídas desde San Andrés Isla o compradas a precios astronómicos en los sanandresitos.

Luego de la apertura económica, y en 1995 aproximadamente, se consolidaron negocios y distribuidores de tracks, ruedas, tuercas, bases entre otros implementos característicos del skateboarding.

El pasado 21 de junio se celebró en Bogotá el día del skate y los practicantes de este deporte se dieron cita en la Plaza de Bolívar, y desde allí salieron en una gigantesca manifestación de apoyo a uno de los deportes extremos más practicados del mundo. Con el arribo al  Parque Nacional la manifestación se detuvo para recibir obsequios de marcas locales y al finalizar la jornada, dirigirse al Parque de los Hippies en Lourdes, donde se llevaron a cabo concursos y demostraciones de este deporte.

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín La marcha, como era de esperarse, tuvo una gran concurrencia: cerca de dos mil skaters hicieron parte de esta significativa manifestación pacífica, sin disturbios ni presentó mayor problema para la fuerza pública. Estos jóvenes amantes de la adrenalina disfrutaron de una tarde de sol y tranquilidad que los llevó a expresar sin tapujos la pasión que en ellos despierta este exigente deporte.

El skateboarding tiene muchos puntos a su favor, por encima de otros deportes extremos; para empezar casi cualquier lugar es campo de práctica, barandales, sillas de concreto, bancas en los parques, en fin cualquier estructura solida que no represente un peligro para las demás personas es viable o “trickeable”.

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín La liberación de endorfinas que produce la sensación de vacío mientras en el aire se realiza un “olie”, un “360”, un “backflip”, y un sinnúmero de trucos más. No se compara con otro más, ya que la satisfacción al conseguir ejecutar bien uno de estos trucos, no la proporciona otro deporte. (Dice el cronista).

Una rival sencilla pero engañosa a la vez es la ciudad, con sus ocasionales rampas. Ella se convierte en compañera de batallas y en un enemigo, que así como puede llenar de felicidad, también puede producir dolor. Es bien sabido que el skateboarding es también uno de los deportes más perjudiciales para la salud: fracturas, laceraciones, incluso daños cerebrales por las caídas y golpes.

Un giro 360 grados a la vida y sobre un monopatín No obstante, cada año el skate adquiere más y más seguidores, gente que lo ve, no solo como un deporte, sino también como un medio de transporte, un instrumento de trabajo, un capricho convertido en pasión o simplemente un hobbie de fin de semana. Sea lo que sea, el skateboarding mueve corazones ya sea desde una consola de videojuegos, un programa de sujetos lastimándose practicando el deporte o un joven que montado en su tabla siente que el mundo desaparece debajo de esas ruedas de patín.