Edición 368

¿Robar un banco o poner una tutela?

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¿Robar un banco o poner una tutela?Acabo de terminar de leer el libro: “JUSTICIA ¿Hacemos lo que debemos?”(2) De Michael Sandel (2011), en el cual hace un  análisis de las teorías sobre la justicia desde el punto de vista de los utilitaristas, los liberalistas,  los moralistas y los seguidores del bien común.

 Es un libro interesante y ameno, lleno de ejemplos sobre casos de la vida cotidiana e historia norteamericana, que hacen reflexionar al lector sobre los problemas actuales en el mundo globalizado y de libre mercado.

La obra de referencia nos plantea la obligatoriedad de retornar los principios de la conciencia individual y colectiva. Sus ejemplos son una muestra de los dilemas existentes ocultos en el imaginario sociopolítico, ¿qué entendemos hoy por justicia, moral o libertad? ¿Cuál es el papel que debe desempañar el Estado?  ¿Qué derechos tienen los ciudadanos en un Estado democrático?

El motivo de este escrito, no es hacer una reseña a dicha obra o de su autor, sino traer a colación el caso de James Richard Verone, el cual leí en la edición digital de la Revista Semana (3) y comparé la noticia con otras páginas web. Tratándose de un ejemplo que creo pondría el profesor Sandel en una de sus clases de filosofía política,  donde un ciudadano estadounidense, del Estado de Carolina del Norte, decidió robar un dólar de un banco en la ciudad de Gastonia para ir a la cárcel y ser atendido por un problema de salud que lo aquejaba.

Es curioso como el desespero lleva a un hombre a tomar una decisión como esa. Es preocupante cómo el Estado norteamericano con sus políticas deficientes en materia de salud, lleva a un ciudadano común a cometer un delito para poder recibir atención médica.

Sabemos que la deficiente cobertura en salud en Estados Unidos ha sido un punto problemático en los debates sociopolíticos y económicos del gobierno del presidente Barack Obama; sin embargo parece que los políticos no están de acuerdo y no todos los ciudadanos pueden llegar a tener la cobertura en salud, menos,  cuando se trata de casos graves y costosos en los cuales son necesarios tratamientos especializados que garanticen la vida de los pacientes de escasos recursos económicos.

Tony Judt antes de morir en su libro: “Algo Va Mal” (2010)(4), también lo había denunciado mostrando cómo todos queremos una cobertura médica completa y barata, pero esto, no va con los intereses del sistema económico que se tiene, o los intereses del libre mercado, donde el Estado no debe entrometerse y las personas deben trabajar para pagar la salud que me merecen.

Pero volvamos al caso de Verone, un hombre trabajador de 59 años de edad, quien quedó desempleado hace tres años, después de desempeñarse como repartidor de Coca-Cola por 17 años;  según los medios de comunicación  Verone no tiene antecedentes, ni problemas mentales y la gente lo recuerda como “hombre honesto”.

Narran los periódicos que James entró al banco local de RBC, se acercó a la caja y le  pasó al cajero una nota donde le indicaba que eso era un robo y que le debía entregar  un dólar. Luego se sentó a esperar a que llegara la policía en un rincón del banco.  Normalmente frente este tipo de delito se utilizaría el término atraco, pero por la forma en que  ocurrieron los hechos y la peligrosidad que representaba el “ladrón” se ha tomado cómo robo por las autoridades policiales y judiciales de dicha localidad.

¿Robar un banco o poner una tutela?El monto o cuantía del robo, un dólar, un valor simbólico, el cual no le significaría ningún provecho ni utilidad, sin embargo su acto como tal, tiene un gran valor político de trascendencia  filosófica dentro de una democracia, incluso recuerdo su fin ideal y lo que se espera de ella en el ejercicio ciudadano en un país democrático. Más aún si se habla de una de las potencias mundiales,  ¿Hasta dónde el sistema capitalista y de libre comercio, lleva a un hombre a preferir estar en la cárcel, solo para poder ser atendido por un médico? El debate no queda ahí, pues como el mismo James Verone señaló,  él no es político, pero sí tiene mucho qué opinar sobre la asistencia médica socializada.

Reitero mi cuestionamiento inicial ¿Qué lleva a un hombre honesto y trabajador a realizar una medida extrema como ésta?  El motivo para cometer el robo  ya lo sabemos: problemas de salud. Pues al quedarse sin empleo y desempeñar trabajos ocasionales no podía acceder al servicio de salud que necesitaba para atender sus diferentes dolencias, entre ellas algunas derivadas de los trabajos realizados durante su vida laboral, como son una protuberancia o tumor en el pecho, túnel carpiano y artritis, las cuales le causaban dolores insoportables.

Los asuntos relacionados con  la ética, la justicia y la moral, no se pueden tratar sin entrar en la discusión sobre lo público y lo privado. Si se quiere buscar justificaciones históricas podemos traer referentes de filósofos como Platón, Sócrates o Aristóteles, en la antigua Grecia. Aunque prefiero en el contexto de este artículo, traer a colación autores más recientes como Hábermas o Rawls, distinguiendo las diferencias existentes entre estos.

La evolución del pensamiento dominante ha restringido el grado de bienestar, desde una construcción limitada de lo “público” a favor de una minoría dominante, donde más allá de las pequeñas diferencias reales entre liberales o conservadores, encontramos grandes abismos infranqueables entre clases sociales.

El Estado-bienestar hace tiempo se rompió, hoy la inestabilidad financiera y de los mercados, crean un mayor riesgo global. El caso de James Verone es solo la realización efectiva y externa del pensamiento de una persona desesperada. Como James, hay mil o millones más. Soy consciente que otras personas han escogido el suicidio con solución a problemas de naturaleza similar.

Es paradójico como el propio sistema nos muestra frecuentemente que quien rompe las normas -en contra de lo correcto o establecido como justo- sale vencedor, recordemos la última crisis y como los bancos, el sector financiero e inmobiliario, entre otros, han encontrado el apoyo de los gobiernos para tapar los huecos e indultar a bancos y corporaciones.

Como profesor de sociología, filosofía y derecho penal, no puedo dejar pasar este  ejemplo, o como le diría a alguno de mis estudiantes no se puede dejar pasar  la oportunidad de demostrar que “algo está mal” en nuestro sistema occidental, donde prima el amor al dinero sobre la solidaridad con el hombre.

Stephane Hessel señala en su libro: “indignaos” (2011) (5) que debemos encontrar algo que nos indigne, para poder luchar por algo que le dé sentido a la vida.  Verone declaró a un reportero que le indagaba sobre el delito que había cometido  “Si usted no tiene salud, no tiene nada”. Entonces creo que vale la pena indignarse y luchar por las miles de personas que no tienen acceso a la salud, o los que se mueren a las puertas sin poder ser atendidos en un hospital, o contra las mafias que controlan los precios de los medicamentos, o los funcionarios corruptos que hacen negocio con las enfermedades de los pacientes.

¿Robar un banco o poner una tutela?James Verone, que ya está siendo tratado por un equipo de profesionales dijo que no lo lamenta y que prefiere “una vida en la cárcel que una vida con dolor”. ¿Cuándo hablamos de una vida digna a que nos referimos? Recordemos que la cárcel, los manicomios y los hospitales son lugares de aislamiento, donde la sociedad aparta lo que le es dañino o perjudicial. Sabiendo esto la elección de Verone es extrema, aunque él ha indicado que lo pensó muy bien antes de tomar la decisión.

En Colombia, veinte años después de entrar en rigor la Constitución del 91 y a pesar las constantes malas noticias permanentes  sobre el sector de la Salud y  su cobertura, son muchas las tutelas que se presentan anualmente que se interponen para el reconocimiento de beneficios obligatorios a través de una orden judicial que favorece al accionante, siendo un instrumento utilizado por quienes ven sus derechos fundamentales vulnerados. Se puede ver la tutela  como muestra permanente del desarrollo jurisprudencial por los pronunciamientos de la Corte Constitucional. Los derechos a la vida digna y a la salud siguen siendo los más invocados, los mismos que llevaron a James Verone  en Estados Unidos a tomar esa decisión extrema que dio pie a este artículo.

Cuánto tiempo debe pasar para reconocer que lo más importante es el ser humano,  su vida, su salud, su dignidad y  su libertad.  Una máxima popular reza “si no está bien, no lo hagas, si no es verdad, no lo digas” esto nos lleva nuevamente a preguntarnos ¿qué somos capaces de hacer para lograr el reconocimiento de un derecho? A Martin Luther King se le atribuye la siguiente frase con la que cierro este escrito y dejo sobre la mesa la discusión: “sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho".

1. Docente investigador,  Máster en Derecho Penal y Problemas Sociales Universidad de Barcelona. Máster en Criminología y Ejecución Penal. Catedrático  asignaturas de sociología, filosofía y derecho penal.

2. Michael J. Sandel. Justicia ¿hacemos lo que debemos? Traducción de Juan Pedro Campos. Debate 2011.

3. http://www.semana.com/mundo/estadounidense-atraco-banco-para-conseguir-tratamiento-medico/158966-3.aspx

4.  Tony Judt. Algo va mal. Traducción Belén Urrutia. Colección Pensamiento. Editorial Taurus. Colombia 2011.

5. Stephane Hessel. Indignaos. Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica. Prologo José Luis  Sampedro. Traducción Telmo Moreno Lanapspa,  ediciones destino. 2011.