Edición 375

La Candelaria: arte, cultura y magia

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La Candelaria: arte, cultura y magiaLlegamos a La Candelaria. Era un día sorpresivamente caluroso como no es de esperarse en Bogotá, pero mientras el sol quemaba nuestra piel, nos mostraba, como sí es de esperarse en Bogotá, que las nubes grises presagiaban lluvia.

Fuimos caminando por esas calles que huelen a historia, a lo urbano, a cuentos, a personajes, pero algunas también a orines (hay que reconocerlo) mientras fumábamos unos cigarros que habíamos comprado unos minutos después de bajar del servicio público de transporte.

Gina y yo, de nuevo, nos juntamos, pero no íbamos en busca de una historia, ni a escuchar los cuenteros como lo habíamos hecho unas semanas atrás. Esta vez solo queríamos tomar un buen café y caminar por La Candelaria. Respirar su aire, ver su arte y compartir con su gente.

La Candelaria: arte, cultura y magiaLa Candelaria es de esos lugares mágicos donde alcanzas a creer que las hadas existen y que los duendes pueden jugarte una broma en cualquier momento. Es de esos lugares en donde puedes enamorarte fácilmente porque siempre habrá algo con lo que puedas hacer un buen detalle, desde ferias artesanales, hasta aromáticas de frutos rojos, o serenatas no planeadas. Es un lugar en el que todos te hablan y puedes conocer fácilmente gente, aunque debo advertirles, es mejor ir con pocas cosas de valor, porque también habrá quien trate de apoderarse de ellas.

La Candelaria. Un lugar mágico metido en el centro de Bogotá, es el corazón histórico de la ciudad, en donde viven artesanos, cuenteros, payasos, zanqueros, salen las cumbias y los porros a cantar y bailar en las calles del barrio, las tamboras y las gaitas se apoderan del Chorro de Quevedo y gente de todos los estratos sociales y razas danzan al ritmo de los afro. Es un lugar, donde, de los restaurantes salen letreros que dicen: "bandeja con pollo", hasta... nombres de platos que la mayoría de colombianos no pronunciamos correctamente. Es una zona en la que encuentras todo tipo de gente, extranjeros, estudiantes, vendedores, adinerada, sin plata, que no tiene nada que hacer y que entra en sus linderos porque trabaja allí.

Tomando aromática con Gina en ese cafecito al que decidimos entrar, evocaba todos los momentos agradables que este hermoso y bohemio lugar me ha regalado.

La Candelaria: arte, cultura y magiaMientras caminábamos por las calles de este barrio veíamos y casi con solemnidad, leíamos los anuncios de las casonas por las que íbamos pasando, como La casa de Poesía Silva. Allí vivió el poeta colombiano José Asunción Silva. Fue hasta los 90 cuando la vivienda empezó a funcionar como una biblioteca especializada en poesía en donde no hay restricciones de entrada, tiene también una fonoteca y hace talleres de poesía. Cuando entras se respira literatura; en las paredes hay fotos de Silva y la gente lee plácidamente y endulza las tardes candelarias.

Seguimos caminando y nos encontramos con el Callejón del Embudo, una pequeña callecita empedrada que llega finalmente al Chorro de Quevedo. Cuando vas caminando encuentras varios café-bar en los que en las puertas ponen letreros como: "sí hay Chicha". La música sale de los sitios como si quisiera escapar y llegar desesperadamente a nuestros oídos. También hay locales de artesanías y los vendedores son sollados, amantes de la vida y soñadores que a veces nos encontramos en las calles regalando manillitas. Cuando pisamos la última piedrecilla del callejón vimos delante de nuestros ojos El Chorro de Quevedo, un lugar en donde se respira arte, al que se llega y del que no se quiere salir. En donde la gente baila, canta, toma fotos, escucha al artista que comparte su trabajo con todos.

La Candelaria: arte, cultura y magiaLa Candelaria nos ofrece también teatros como el insigne de "La Candelaria", en el que desde 1966 un grupo de artistas divierten y entretienen a los espectadores, a los amantes del buen teatro. También está el Teatro Libre de Bogotá, fundado a finales de los años 60 y comienzos de los 70 por un grupo de estudiantes del movimiento teatral universitario. Cuando entras tiene ese aspecto colonial y bello que es común ver en La Candelaria, hay una pequeña biblioteca justo en frente del patio central de la casa y los estudiantes se ven caminar por todos sus espacios y otros sentados en el piso por los corredores. El teatro Libre ofrece formación teatral en convenio con la Universidad Central para los jóvenes y adultos que quieren trabajar en el mundo del teatro.

¿Qué no podemos encontrar, ver, probar, conocer en La Candelaria? Creo que nada; tiene todo. Por algo es el primer destino turístico de los extranjeros cuando vienen a Bogotá. Vale la pena ponerse una cita con la cultura, el arte, la música, la magia y los buenos cafés y pasar una tarde en esta mítica zona.