Edición 367

¿A dónde te has ido, Felipe Rojas?

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¿A dónde te has ido, Felipe Rojas?En una de mis poesías creacionistas, digo:

al partir dejo grabadas mis huellas

manos y pies clavados como estrellas

en tu firmamento natal

al retornar

imagino horizontes ya transitados

y me nazco a mí mismo una y otra vez

en virtudes y ruindades

que nunca alcanzo a comprender

partir retornar vivir

dilema de los hombres

parto o retorno

no hay diferencia en la duda.

Y vos, querido poeta FELIPE ROJAS, partiste. Pero retornarás siempre que un poeta diga tus palabras o alguien cante tus estrofas.

Parece mentira amigo mío. Han pasado tres meses desde aquel domingo 26 de junio, cuando a las nueve de la noche, te fuiste en busca de otros horizontes, de otras aventuras, de otros cielos...

Tengo algunas materias pendientes con vos que me han quedado y no sé cuándo podré rendirlas. Tal vez, envuelto en alguna poesía o en algún canto te encuentre y las saldemos.

Me acompañan sí, algunos buenos momentos compartidos, poesías y vinos mediante junto a otros grandes amigos.

Tu gesto serio y hasta aparentemente esquivo, no delataba a ese niño grande y bromista que se escondía y que hacía que el misterio y la duda se encontraran en medio de una metáfora.

La provincia de Santiago del Estero se quedó manca y ahora, ese otro enorme poeta que es Alfonso Nassif se ha quedado solo. Como todos nosotros.

"¿Cómo pudiste morir tanto?", diría Raúl Galán.

"... aunque el río de la muerte, nos venga a buscar", dijiste vos.

"Un poeta muere cuando nadie canta su poesía", digo yo. Y vos, FELIPE ROJAS, estarás siempre en los labios de todos y de cada uno. Cuando te canten, cuando te nombren, cuando te escuchen.

En el Alero Quichua Santiagueño, en los festivales folclóricos, en las ruedas poéticas, en las tertulias entre amigos. Desde tu primera obra: Tiempo de Sol y Soledad (1980), Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), hasta la última: El Canto de la Mico Risa.

Desde la zamba Concierto Azul hasta Desde Siempre y Para Siempre, pasando por Vivo en tu Mirada, Ampatu de Piedra, Entre la Infancia y el Hombre y la Canción del Bicentenario.

"Si un día no eres más que oscuridad

¿Adónde cantará mi amanecer?

Le pondré leños a tu alma

y en el hueco del adiós te alumbraré".

Decís en estos versos dichos para vos mismo. Has sido un gran poeta y un verdadero hombre de la cultura, que le ofrendaste a tu provincia y a nuestro país, la belleza y la profundidad de tu expresión, marcada con tu inconfundible sello y hoy, estoy seguro, estarás divirtiéndote con el otro gran Felipe: Felipe Corpos, o con Domingo Bravo y Don Sixto Palavecino.

Desde siempre y para siempre

en mi vivirás,

aunque el río de la muerte

nos venga a buscar

estaremos siempre juntos

en la eternidad.

(Desde Siempre y Para Siempre)

Mi querido FELIPE ROJAS, allí, desde donde estés, ilumínanos a nosotros los poetas, con tu magia y tu grandeza metafórica para poder seguir tu huella, esa profunda marca que has dejado sobre el pecho de la tierra.

RÍO DE CARNAVAL

Huyó hacia el sol

tu enero de ríos,

cuando el silencio hurgaba

las horas sumergidas.

No debieron crearte los enamorados

del viento.

Ni los otros, aquellos castos del remanso.

Ellos fueron la tarde,

un libro de cristal en las arenas,

nosotros el esfuerzo de aprender melancolías.

Vayan por mi sombra

a juntar el sueño de las piedras.

No arrojen tanta pena,

que se apaga de celos el verano.

Espero donde termina el sonido

midiendo tus orillas de nutria.

Busquémonos suavemente y que lloren de una vez

las golondrinas.

Al norte de la tierra, horizontales indios

derrumban sus malones.

Qué ganas de morir lleva el querernos

con tu manera infértil de sembrar el agua.

Alcánzame la noche, voy a lustrar el corazón del cielo.

Se disfraza la tarde de últimas palomas, y muero.

Ahora descubro tu difícil pollera de innumerables vidas.

Guitarras morenas tocan mi resurrección celeste

y vengo a salpicar tu cuerpo.

Arrima el carnaval a tu regazo de tumbas.

Sabes que el amor, tu amor dolido

ahoga en el fondo de la hembra

un hombre innecesario.

Semblanza

El muy buen intérprete de la música de nuestra tierra, Mario Álvarez Quiroga recuerda a su amigo Felipe Rojas, cuando dice:

"Tengo una deuda conmigo mismo, he musicalizado cosas de Felipe Rojas y no las di a conocer pensando que Felipe Rojas iba a ser eterno, sin ninguna duda es eterno ha dejado una obra maravillosa. Felipe Rojas fue un maestro de una metáfora de todos los tiempos, fue uno de los santiagueños más atrevidos en el buen sentido de la palabra. Felipe era un tipo increíble. Su desaparición física la verdad me cuesta creer. Felipe ha sido único en su manera de escribir."(http://www.raicesdelfolklore.com.ar)