Edición 354

Detrás de uno de los trabajos más importantes de Rock al Parque

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Para que los artistas se oigan muy bien

Mao Molano, sonidista Rock al Parque (Bogotá)

'Mao' Molano haciéndo los últimos ajustes para la rueda de prensa de Los Concorde. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Los encargados del sonido en cada uno de los escenarios del Festival son los responsables de que el público pueda escuchar perfectamente, la música y los cantantes de las bandas.

Que el bit esté correcto, que no hay retorno, que en la parte de atrás nadie los oye o que el volumen de los parlantes distorsiona la salida del audio.  De éstos y otros detallitos, son de los que tienen que estar pendientes los encargados del sonido en el Festival de Rock al Parque.

Para mi trabajo periodístico sobre el Festival, debía estar pendiente de todo lo que pasara allí, tanto en el escenario como en el detrás de…; entonces, queriendo ser una reportera “intrépida”, me había propuesto entrevistar a uno de los ingenieros de sonido, que son los que están al pendiente de que todo salga bien en el escenario.

Pero resulta que esto fue más complicado para mí que entrar a uno de los baños dispuestos en el lugar. Me permito confesar que, personalmente, tengo mis restricciones para entrar a un baño público, por el mismo hecho de que sean tan “públicos” y que durante todo un día, entre un sinnúmero de personas de todo tipo. A veces, al poco tiempo de abiertos, ya no tienen papel y se ven totalmente sucios, ¡guac!

Entonces se imaginarán que me fue imposible montarme en uno de los andamios, donde estaban ubicadas las consolas de sonido frente a cada escenario, y por más escarapela de prensa que tuviera, los de logística (cumpliendo con su trabajo), no me dejaron ni acercarme por esos lados, para poder hablar con uno de “los duros” del audio.

Pero como yo no me doy por vencida tan fácil y la idea era mostrar las historias “detrás de…”, en esos ires y venires de los periodistas (adelante del escenario y en la carpa de conferencias), pude hablar con uno de los ingenieros que manejaba la consola de audio y el montaje del sonido para los artistas y las bandas durante las ruedas de prensa.

‘Mao’ Molano, fue entonces el protagonista de esta historia.  Aunque se confiesa que no es muy amante de la música rock y que ninguna de las bandas que estaban en el Festival le llama por completo la atención, todo el tiempo estuvo muy pilo con el sonido y pendiente de que cada grupo se oyera de la manera más impecable posible, mientras conversaban con la prensa.

Mao Molano, sonidista Rock al Parque (Bogotá)

Descansando mientras llegan más artistas a la carpa. Foto: Gloria Lugo. El Buque de Papel.

Éste hombre me contó que los especialistas en sonido estaban desde el viernes haciendo el montaje de todo, adentro de la carpa y afuera en las tarimas.  Estos “magos” pusieron andamios para las consolas de los dos escenarios, coordinaron el sonido del back stage, en cada portería había sonido extra, manejaron casi 75 mil vatios de sonido efectivos reales; además, hicieron relevos de ingenieros de sonido, cada cuatro horas.

Al comienzo de mi investigación había escuchado algunas cosas acerca de ésta labor: que el trabajo era muy extenuante, que si llovía se les dañaba todo, incluso que hasta los ingenieros tenían que dormir en el parque, para estar siempre pendientes de los equipos y por el tiempo que les tomaba montar y desmontar todo al inicio y fin de cada jornada.

Por esta razón le pregunté a ‘Mao’ sobre esto, pero él me dijo que no todo era cierto; que a veces el trabajo sí es complicado y de mucha responsabilidad, que en ocasiones podía tornarse estresante, pero que ahora se conlleva de una mejor manera, gracias a que hay más personal de apoyo y con lo de los relevos se hace menos pesada la jornada.

En cuando a lo de la dormida en el parque y eso, me dijo que no era necesario, porque los equipos siempre están muy bien custodiados por el personal de vigilancia que trabaja por las noches en el lugar, y que como no se desmontan muchas cosas al terminar las presentaciones, al día siguiente no es tan complicado volver a arrancar. Gracias a eso, y con el aprendizaje que dan los años de hacer el festival, cada ingeniero de sonido va y duerme y descansa en sus casas, sin hacer mucho sacrificio.

¡A propósito!, debo admitir que no fui capaz de entrar al baño durante el tiempo que estuve en el Festival, a punta de mucha fuerza de voluntad y sacrificio, traté en la medida de lo posible no tomar mucho líquido y logré aguantar lo suficiente. Pero eso sí, tan pronto se terminaba cada jornada, me tocaba salir corriendo para mi casita.  ¡Que Dios se apiade de mi vejiga!, porque estoy dispuesta a gozarme muchos Rock al Parque más. ¡Que viva el rock!