Edición 353

Capricho y fuga por un cuarteto

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Capricho y fuga por un cuartetoEn la Sala Beethoven del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali tuvo lugar su concierto de temporada en el espacio "miércoles de Beethoven 7:30". El Cuarteto Mousike de la Escuela de Música de Cámara de Bogotá con los jóvenes artistas, Angie Agudelo, primer violín, Sindy Camacho, segundo violín, Angie Bolívar, viola y Sebastián Mosquera, violoncello, vino a deleitar al público de Cali con obras de tres autores clásicos del siglo XIX.

Interpretaron, en primer lugar, el Cuarteto No. 1 en Sol Mayor, Op. 60 de W. Amadeus Mozart. Oímos compases inconfundibles del estilo del compositor austríaco y maestro del clasicismo europeo. La pieza en sus cuatro movimientos debió sonar en salones de palacios y teatros y alegrar los bailes de fiestas de señoritas y cortesanos de su época.

En segundo lugar el Cuarteto Mousike interpretó "Capricho y fuga" en Mi Menor, Opus 81, No. 3 de L. Félix Mendelssohn. En esta forma musical el autor alemán nos dejó una obra corta llena de romanticismo. En ella se refleja un pasaje de diálogos, unas veces fluidos y otras tormentosos para terminar en fuga, como sucede en las relaciones amorosas. Los violines principales casi se hablaban a los oídos y sus ejecutantes lo hacían con gracia y sensualidad. La primer violín suplicaba con su cuerpo y la segunda respondía con lejanía y algo de enfado. Las tres mujeres lucían vestidos lilas largos para esta gala.

El concierto terminó con el fantástico Cuarteto No. 62 "Emperador", en Do Mayor, Opus 76, Número 3, compuesto en 1977 por Franz Joseph Haydn nacido en Rohrau, Austria. Desde los primeros compases la solemnidad llenó los oídos como cuando con una gran orquesta invade con majestad el recinto de un teatro abarrotado de espectadores.

El Cuarteto Mousike interpretó esta forma con la que el autor festejó los triunfos del emperador Napoleón en el norte de Italia. En esta pieza solemne escuchamos repetidamente el tema que hoy cantan los ingleses en su himno: Dios salve a la Reina. De él tomó la base Mendelssohn para componer el himno austríaco.

Como corresponde a una celebración, la obra empieza con un movimiento grandioso, alegre. Sigue con una melodía apta para ser cantada, continúa con un tono de ronda o baile y finaliza con pasos rápidos. No se oyeron cruces de sables ni se vieron fogonazos ni tronaron los cañones. Sólo se apreció la profundidad de la música y el glorioso tema marcial.

La Sala Beethoven con estos conciertos abre sus puertas a la ciudadanía para brindarle momentos de alborozo espiritual con artistas jóvenes que se arman de violines, flautas y platillos para cultivar paz y sensibilidad artística en las ciudades. Gran tarea cumple el Instituto de Bellas Artes de Cali que con sus maestros va poniendo en escena a los prospectos que salen de sus aulas y convoca a músicos de otras latitudes para que agranden el espectro de la cultura en esta ciudad que tanto necesita suavizar su vida.

http://www.youtube.com/watch?v=boRCINrM3Ic

http://www.youtube.com/watch?v=NF-TnjEWH-I

http://www.youtube.com/watch?v=fx4Qci373xw