Edición 359

Reelección cantada y contundente ¿Cantaremos “victoria” los argentinos?

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Reelección cantada y contundente ¿Cantaremos “victoria” los argentinos? Yo siempre he sido políticamente independiente con cierto sabor por el socialismo de verdad, el que fundara el Dr. Juan B. Justo, tal vez porque mantengo puro mi espíritu idealista y deseo para todos los seres del mundo una vida digna y en paz.

Claro que todo eso es algo utópico porque la humanidad se empeña día a día en alejarse más y más de esa premisa tan simple y fundamental.

No creo en la mayoría de los políticos. Siempre dicen las mismas gansadas en procura de un mísero voto y pocas veces cumplen con lo que defienden a los gritos sobre un estrado.

Por otra parte, trato de poner distancia con aquellas personas mentirosas, falsas e hipócritas. Es por una cuestión de preservación de mi salud corpórea y mental. O por una "cuestión de piel", si se quiere.

El domingo 23 de octubre, el pueblo argentino se expresó libre y democráticamente en las urnas y ratificó por un nuevo mandato de cuatro años, a la actual presidente Cristina Fernández.

Cuando las cifras tienen semejante contundencia, uno podría suponer que el pueblo está conforme y feliz con el accionar del gobierno y que vamos rumbo a convertirnos en el mejor país del mundo.

Tal vez, en algún momento de nuestra controvertida y surrealista historia hayamos estado dentro de los diez mejores países, pero hoy no podemos decir lo mismo.

Y no es porque el actual gobierno sea malo, haga cosas peores o se cometan atrocidades. Nada de eso.

Los argentinos somos destructivos por naturaleza, nunca vamos a terminar nada porque nos pasamos la vida destruyendo para comenzar de nuevo.

Reelección cantada y contundente ¿Cantaremos “victoria” los argentinos? Hace doscientos años que estamos iniciando cosas y por una cuestión o por otra, nunca terminamos nada.

Lo que hizo alguien antes no sirve porque no adhiere a los ideales de país del otro y viceversa. Nunca hemos tenido un verdadero, serio y sustentable modelo de país, tal vez porque en nuestra formación está aquello de obtener los réditos a cortísimo plazo y sin proyectos bien elaborados, deseamos obtener resultados inmediatos sin estar preparados cultural y socialmente para los emprendimientos a largo plazo y sostenidos por los gobiernos cualquiera sea su color político. Esta falencia es histórica.

La destrucción esta en nuestros genes. El que no quiere ver ésta verdad, es porque es ciego intelectualmente o intenta cubrir el horizonte con su mano para no aceptar una cruel realidad que está enquistada en nuestro ser y que es la herencia de nuestros ancestros.

Un apoyo filosófico

Veamos lo que dice el gran filósofo - injusta y tendenciosamente olvidado – Ezequiel Martínez Estrada, en su memorable libro"Radiografía de la pampa", cuando se refiere a los españoles que fueron traídos engañados a éstas tierras diciéndoles que aquí iban a encontrar todo tipo de riquezas y solo encontraron soledad y pobreza y ellos debían hacer todo para poder sobrevivir:

"...El desencanto lleva a destruir y vejar lo que en las cosas y en uno recuerda el estado superior de que se apostató. El amor a lo que se tiene suele ser el odio a lo que no se puede tener, y viceversa. Mucho de lo que se ha entendido por "Barbarie", es simplemente el desencanto de un soñador ordinario que abandonó su predio y su pueblo y que aspiraba a otro hogar y a otras propiedades.

Estos recios hombres, venían con todas las esperanzas de obtener territorios, títulos y fama; en vez de trabajar venían a pelear, a colectar y a partir. (...)

Pero acá no había riquezas. Lo poco que alcanzaba, lo asía sin soltar, era su botín. Se hizo cruel con el mestizo y con cualquier otro ser u objeto que se le sometiera. En vez de amar, poseía".

Ese desencanto al no poder lograr las aspiraciones por las que vino a estas tierras, más el hecho de que fue abandonado a su suerte por quienes lo trajeron, hizo que floreciera en su espíritu un odio hacia todo lo que lo rodeaba, hacia la tierra que pisaba y hacia todo lo ésta representaba.

Y así pasaron los años, sin ese amor hacia el terruño e importándole absolutamente nada todo lo que tuviese que ver con esta región perdida del mundo.

Reelección cantada y contundente ¿Cantaremos “victoria” los argentinos? Es en esa semilla que germinó nuestra patria. Muy diferente a aquellos otros colonos llegados al norte de América provenientes de las Islas Británicas y que "hicieron de esas tierras su patria".

Pelearon, sufrieron y murieron por ella. La amaron. Y hoy vemos los resultados.

Ellos son la máxima potencia del mundo y nosotros seguimos peleando Unitarios contra Federales.

Por eso, nuestro país es "el Imperio que no fue". Tuvimos buenos momentos, intermitentes lapsos de bonanza cultural, social y económica. Breves manchas en una historia plagada de sinrazón, de violencia y de muerte.

Gobiernos militares golpeando al corazón de la democracia, gobiernos civiles haciendo lo imposible para que todo conduzca a un nuevo golpe, militares en contubernio con civiles, civiles partidarios del gobierno de turno conspirando para derrocar a su propio gobierno, una casta espuria que regó de sangre a nuestra tierra, gobernantes democráticos que vendieron (o regalaron) nuestro patrimonio a poderes económicos extranjeros o que les robaron los ahorros al pueblo, etc. etc.

Han devastado a la nación, la han exprimido de una manera inconcebible, pero aún así, nuestra Argentina sigue en pie. A pesar de los políticos, de los militares y a pesar de nosotros mismos.

Hoy, luego de una elección rotunda, se le dio apoyo a una presidente que entre muchas falencias y cosas sin hacer, con una inflación disimulada y millones de subsidios, ha logrado algunos objetivos que hacen la diferencia.

Yo soy de los pocos idealistas que desean trabajo en vez de subsidios, industrias en vez de comedores para indigentes, obras en vez de caridad. Las personas suelen acostumbrarse a la dádiva y luego lo toman como una obligación que el gobierno o las ONG deben cumplir.

Pero, es indudable que mientras las bolsas del mundo se caen y los poderosos tiemblan, Argentina se mantiene incólume y como si nada ocurriese en derredor.

El resultado de las últimas elecciones, muestra que el partido con raíz Justicialista o Peronista sigue en aumento y que se le ha agregado un porcentaje de la ciudadanía que está conforme con el actual gobierno.

El resto de mis conciudadanos, votó por verdaderos "cadáveres resucitados" que aún no se han dado cuenta que los tiempos han cambiado. Que la campana de su retiro ha sonado tan fuerte y tan contundente como lo fue la diferencia entre su paupérrimo porcentaje en relación con el triunfo del Frente para la Victoria (FPV).

Ante ese vacío de oposición, ante la falta casi total de propuestas serias y de alternativas de cambio, aquellos votantes indecisos y/o independientes, optaron por darle un voto-crédito a la actual presidente Cristina Fernández.

Y está bien que sea así.

Reelección cantada y contundente ¿Cantaremos “victoria” los argentinos? Está bien que se castigue con el NO VOTO a la inoperancia dirigencial, a la falta de ideas de la oposición. Es una muestra de madurez cívica y un mensaje directo a esos políticos vetustos y carentes de la más mínima imaginación para crear una mínima propuesta.

Pero también, ese inimaginable caudal de votos para la actual administración, es un mensaje muy claro de la ciudadanía para nuestra presidente, que no debe mirarse de soslayo.

Es un compromiso mayor el que tiene ahora la Dra. Fernández hacia nuestro pueblo y cuyo accionar estará más expuesto que nunca. Porque la mayoría de los argentinos cree o quiere creer, que este es nuestro momento histórico, que esta es la gran oportunidad para iniciar un camino de bonanza y de unidad y porque, de una vez por todas, quiere "cantar victoria".

Porque de una vez y para siempre, quiere empezar "a construir" una patria más justa, más digna, con una justicia independiente que se apoye en nuestras leyes y las haga respetar; quiere empezar "a construir" una patria que brinde mucho trabajo y ningún subsidio, una patria que se haga respetar en los foros internacionales y que se convierta definitivamente, en una nación sólida, con perspectivas de futuro y como alternativa ante un mundo tambaleante.

Los argentinos queremos derrocar a esa realidad destructiva y tenemos la esperanza que los pocos dirigentes inteligentes que nos quedan sean del color político que sean, entiendan que el único "amiguismo" al que le deben pleitesía, es hacia el pueblo que los elige para hacer de nuestra patria, "un país en serio, con seguridad plena, con salud asegurada, con paz y con trabajo para todos".