Edición 371

Marcha con consecuencias

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Marcha con consecuenciasEste 6 de diciembre pasa a la historia colombiana, como el día en que la gente se cansó una vez más de la canallada del grupo mafioso farc y decidió salir a las calles a gritar, a expresarse, a rabiar, a llorar.

Quedarse en casa, sintiendo el rechazo contra esta banda de terroristas que asesinan a sangre fría a seres humanos a los que les arrebató la vida secuestrándolos hace más de 14 años, no tenía razón de ser.

Buque de Papel presenta las imágenes de la marcha en Bogotá y apoyó ésta y todas las marchas, porque la muerte de un compatriota, de la forma tan miserable como ocurrió el asesinato de los tres policías y el militar, debe rechazarse de plano. Pero esta expresión tenía más validez de quienes todos los miércoles desde hace más de 12 años se paran en la plaza de Bolívar a mediodía a gritar que liberaran a esos muchachos perdidos en la selva. Ellos, los padres de los soldados gritaban con la fuerza de sus pulmones o del gastado megáfono por la libertad, recibiendo la indiferencia de los mismos políticos que se pusieron la camiseta blanca, haciendo proselitismo con el dolor ajeno.

Marcha con consecuenciasOjalá todo el mundo también se movilizase contra esos corruptos politiqueros, que se dicen congresistas y a quienes nos les alcanza la plata del suelto (20 millones mensuales) para la gasolina, y prefieren el subsidio a robar ¡Qué imbéciles! Al igual que los jefecitos de prensa de partidos politiqueros untados de mucha sangre, y durante décadas, que vienen a rechazar estas expresiones de dolor, porque justamente a ellos nos les corre sangre por las venas, sino agua pútrida.

Un saludo a los cientos de miles de ciudadanos que espontáneamente salieron a las calles a pesar de la lluvia y decidieron gritar sin consignas un no más a esta guerra estúpida, un no más a los grupos de bandoleros, un no más al Estado indolente que dejó pudrir 14 años a estos soldados en el monte, y una vez asesinados, sí salió a rasgarse las vestiduras. Ahora, los bandidos y el Estado anuncian liberaciones con exigencias. No entendieron que no queremos más secuestro. Y un saludo a quienes decidieron romper el silencio del secuestro monetario, el extorsivo, el de las cifras que se ocultan y decidieron gritar que también existen como sus familiares.