Edición 371

Spinetta: Un luz que se volvió canción

PDFImprimirCorreo electrónico

Spinetta: Un luz que se volvió canciónSe apagó una llama única en la historia de la música y una de las pocas que supo extender su luz hasta otras expresiones: la poesía no quedó indemne luego de su fulgor, el cine supo abrazar el calor de su lumbre. Se ha ido el flaco: Luis Alberto Spinetta.

Sería subestimar a quienes lean estas líneas enumerar meticulosamente su larga trayectoria, todos sus discos en su haber. Su libro de poesías, Guitarra Negra, es algo para rescatar y quizás no tan conocido en la obra de quién nos dejó sin irse del todo.

Nombremos tan solo algunos de sus compañeros de ruta: Javier Malosetti, Mono Fontana, Pedro Aznar (antes de tocar con Luis Alberto, lo hizo en Serú Girán), David Lebón (luego de tocar con el flaco, tocará en Serú Girán), Pappo, Marcelo Torres (hoy en la banda del Indio Solari), León Greco, Miguel Abuelo, Hugo Fattoruso, Artaud; o quienes lo esperan en alguna parte del cosmos: Diego Rapoport, "el tuerto" Wirtz o el bajista uruguayo Beto Satriagni.

Podemos nombrar alguna de sus participaciones: junto a Fito Paez con el que dejó el disco doble La la la; junto a Charly García dejó una canción: "Rezo por voz". Recordar sus bandas: Los Socios del Desierto, Spinetta Jade, Invisible, Pescado Rabioso, Almendra...

Ya no queda de aquella década del sesenta -revoltosa, rebelde, sumamente creativa- algún exponente del fuego y la energía que surgió de ese tenue cuerpo que fue una fuente inagotable de obras de arte íntegras y, no lo dudemos, manantial de inspiración para absolutamente todas las décadas que siguieron a aquella que escuchó sus primeras canciones con su primer grupo.

Spinetta era inagotable. Se fue con proyectos en carpeta, dejándonos sedientos de más ocurrencias suyas, de sus palabras. No hay entrevista en que el flaco no haya dejado chispas que alumbran senderos posibles y sugieren una ética artística.

¿Cuántos artistas pasaron sin hacer de su vida privada el motivo por el cual se los trae a colación en los medios masivos de comunicación que lejos están de difundir un arte original, de autor, en pos de una vida cultural nutrida?

Se fue quien tiene por siempre la gracia de haber creado un estilo definido, inigualable (¿quién nunca usó su nombre para definir una canción: "suena spinetteano?), un faro radiante tantas veces copiado pero nunca opacado. La gracia, quizás, sea nuestra al haber sido parte del resplandor de sus recitales: cuentan los más grandes que Luis Alberto solía ser más parco con su público, relación diferente al menos para con quienes lo vimos a lo largo de los últimos, y escasos, 12 años.

El flaco partió sin dejarnos la respuesta pero dándonos la pregunta fundamental "¿quién resistirá cuando el arte ataque?" Se fue una parte inmensa de la originalidad argentina ¡justo ahora, cuando tanta falta nos hace!

Sepamos que en esta parte del mundo ese ser que ya se volvió canción, que ya se fusionó con el despertar seguirá dando luz para nuevas generaciones, nuevas canciones, nuevas estrellas. Iluminará como un verdadero Don Lucero dejándonos, para el arte por venir, la arcilla necesaria... barro, tal vez.

http://www.solesdigital.com.ar/musica/spinetta.html