Edición 359

Escapando a la invasión turca

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Escapando a la invasión turcaEscapando la invasión turca, escondidos en la línea férrea, con la mirada oscura que atraviesa el poste detrás del cual nos escondemos. El tantaneo de los vagones. El nuestro atestado. Sé, o al menos sospecho, lo que tus ojos buscan. Estás de negro, más cubierta que la última vez que casi volamos el otro tren.

Bajamos en la parada secreta y me dices que te lleve a donde quiera. Un café en la calle Europa no está mal. Creo nos sentamos demasiado cerca. Soldados polacos nos miran o, mejor, te miran. Murmuran cosas y ríen. Creo sus gestos te asustan.

Dices que vas al baño. Regresas pronto y te sientas aun más cerca. No sabemos que decirnos. Por un momento, cuando conversamos de política, que la escogemos para matar los nervios, me tomas las manos y rápidamente las sueltas. Te espantas. Terminamos la bebida y dices que mejor regresemos. No me opongo. De cabestro dejo el lugar. Camino un tanto atrás, mirándote.

Cuando creo volveremos a Estambul en el mismo tren, me dices que no irás. Que vas a comprar un regalo para una amiga. Te digo que está bien. Me tomas las manos otra vez, me miras y murmuras "casi". No te pregunto por qué. Sólo un beso tenue y te veo irte. El vuelo de tu pañoleta oscura y el caminar asustado.

Volvimos a intentarlo una tarde cuando regresaste de vacaciones. Nos pusimos una cita en un parque pero ninguno llegó. Al menos eso nos dijimos más tarde cuando contaste que te viste en el mismo parque con viejos amigos.

En: http://elescritorio1.blogspot.com/2012/02/escapando-la-invasion-turca.html