Edición 359

Torneo Nacional de balonmano, ilusión para Bogotá

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Torneo Nacional de balonmano, ilusión para BogotáMay Orjuela se dispone a empacar los balones en la tula, enrolla la línea para separar la cancha, une los tubos que serán la referencia de los arcos, y se dirige a su entrenamiento cotidiano de balón mano playa.

Era el 8 de marzo de 2012, un día como cualquier otro en Bogotá y con una temperatura de 12 grados centígrados. Siendo las 4:45 p.m. y faltando ocho días para la competencia anhelada después de 2 largos meses de entrenamiento y constancia, el entrenador español de la selección Bogotá de beach handball, May Orjuela, se                       acerca a la playa del Parque El Salitre y saluda a 17 personas que se disponen a entrenar. Son 9 mujeres y 8 hombres, con edades entre los 20 a los 25 años.

El entrenamiento es arduo y riguroso. Se hace mixto y el nivel de exigencia es el mismo. Es poca la ayuda que hay para esta selección, pues es evidente que si se trabaja sin luz de 5 a 8 de la noche se requiere de amor y cojones, para practicarlo, como lo diría May.

Este parque es un espacio armonioso y excelente para venir una tarde y ver practicar, patinaje, fútbol, voléi playa, tenis, pero entender poco el beach hand ball, pues la luz en este espacio es mínima, solo se contempla la luz de la luna y de las estrellas. Pero aun así, se practica el deporte y se divierte.

Después de haber pasado estos dos meses, hoy, Sandra Rodríguez y Alonso Ojeda, capitanes de cada equipo, se disponen a entrenar estos últimos ocho días con más dedicación y esfuerzo, para poderse traer a casa la medalla de oro.

Uno a uno transcurren los ocho días que los separan del torneo Nacional y con ellos se quedan atrás las gotas de sudor y de emoción para luego tener nuevas energías y derrotar al que se atraviese.

Jueves 15 de marzo de 2012. No hubo entrenamiento y llegó el gran viaje, el momento esperado para demostrar todo lo que se tiene y se ha conseguido. Todo el viaje fue planeado unos 5 días atrás. Cada jugador tiene que contar con su presupuesto, su uniforme y las ganas de guerrear ese campeonato.

6:35 p.m. Salen del parque 2 grupos en diferentes carros, y dos más en motos. Se toma la Avenida 68 a la altura de la calle 63 y nos dirigimos hacia el sur. Después de unos veinticinco minutos llegamos al cruce de la 68 con Autopista Sur, a la altura del puente del barrio Venecia. Hay poco tránsito y la salida de la capital está descongestionada.

Torneo Nacional de balonmano, ilusión para BogotáSe escucha música de David Guetta, Rihana, en el carro de Laura Sin, una de las conductoras y arquera de la selección. El ambiente es de alegría, de ganas, de emoción y de felicidad. Todo el viaje se escucha música, se habla de temas diversos. El fundamental: la estrategia de juego que se implementará.

La noche es hermosa, la naturaleza le da el toque de frescura a la carretera, la temperatura es fría, pero realmente para nosotros es espectacular.

8:15 p.m. Llegamos a Fusagasugá. Nos invitaron a cenar en la casa de uno de los muchachos. Deleitamos un delicioso pollo, con papa y yuca, dialogamos un rato y continuamos . A las 9 de la noche nos acercamos a Melgar, hicimos una parada, tomamos algo y continuamos. Todo es sensacional.

Nuestra siguiente parada era la casa a donde llegaríamos. Queda ubicada en la vía hacia Carmen de Apicalá, en una hacienda, a  10 minutos de Melgar y 15 ó 20 minutos de Girardot.

Al llegar al lugar no solo se sentía alegría sino satisfacción, principalmente para los conductores. Nos acomodamos en el lugar y descansamos para tener nuestro primer partido en la mañana.

Viernes 16 de marzo. Girardot, 10 a.m. Un día asoleado, cielo despejado y el ambiente es propicio para este deporte,  y la apertura del II torneo Nacional de balonmano playa.

Se enfrenta la selección Bogotá femenina contra la selección de Cundinamarca. Todo está listo, suena el pito y arranca el partido. El ambiente está calmado, hay poca gente, pero se anima haciendo barra. El hombre con camisa verde fluorescente que está en la tarima le sube a la música y esto empieza. Se acaba el primer tiempo y Bogotá vence a Cundinamarca.

El seleccionado de Bogotá termina su descanso, se abrazan con el técnico. Le piden a Dios y ponen las manos en el centro y todo el lugar se llena de voces rolas gritando, ¡Bogotá, Bogotá, Bogotá!

Se alista el seleccionado de Cundinamarca,  entra a la cancha e inicia el segundo tiempo. Toma la delantera de nuevo la selección Bogotá y faltando  3 minutos para culminar el encuentro, la pívot hace un "fly" que deja al público sorprendido, marcando dos puntos y llevándose la victoria.

La selección Bogotá masculina también se enfrentó a su similar cundinamarqués.  No pasan más de 7 minutos y Bogotá va perdiendo. La barra está frustrada y grita con más fervor, pero aun así, no ayuda de a mucho y se acaba el partido. Los chicos salen del lugar con tristeza, pero con la satisfacción de haberlo dado todo.

El sábado y el domingo fueron sensacionales. Para nadie es un secreto que Bogotá es una de las preferidas, y con esfuerzo las mujeres logran ubicarse dentro de los 4 mejores equipos. Los hombres, por falta de nomina han perdido dos partidos y la posibilidad de estar entre los cuatro es mínima.

Llega la hora de jugar contra Valle del Cauca. Era un partido esperado por el alto nivel de dicha selección. Las muchachoa entraron a la cancha con ganas, con verraquera, pero algo ocurrió: dos jugadoras fundamentales para el equipo se enferman; la hinchada y el técnico se alarman. Termina el primer tiempo y Bogotá está por debajo. en el marcador.

El entrenador trata de hallar explicaciones a lo que esta pasando pero no encuentra una solución. y se enfoca en la defensa.

Entra el seleccionado de Bogotá al campo. No cabe la alegría en el público, hay mucho alboroto en la tribuna. Se escucha el ruido de la barra de Valle, el sol no baja, y el tener a las jugadoras enfermas, debilita al equipo. 

Finaliza el partido y Bogotá pierde. No obstante la derrota no fue impedimento para ir por el segundo puesto.

Pero a medida que pasa el tiempo ya no son dos las jugadoras las enfermas sino todo el equipo. Tocó suero que sabe horrible para rehidratarnos. Los últimos partidos se jugaron con dignidad, porque ya no era mucho lo que se podía hacer. Los favoritos eran Antioquia, en mujeres, y Valle del Cauca, en hombres. Algo que para Bogotá era su reto, se terminó convirtiendo en paseo, después de comprobar que todo el equipo sufrió una intoxicación.

Bogotá supo en aquella calurosa ciudad medir lo que tenía; lo que no supo era que la localidad iba a medir su nivel de energía y de fuerza al momento de la deshidratación.

Lunes 19 de marzo. Bogotá se marcha para la capital. Todos vamos enfermos y tristes por no llevar el premio, pero alegres porque luchamos hasta el final, sin importar lo que pasó.