Edición 371

A propósito de los cinco años de El Buque de Papel

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A propósito de los cinco años de El Buque de PapelSi los medios dictan un rumbo noble para las sociedades Latinoamericanas el buque va poniendo la brújula en ese horizonte.

¡Qué alegría este Buque! y la apología y la hipérbole. Qué bueno este espacio de expansión emocional, de brindis virtual, de chicanería, de balbuceo cantinflesco, de saliva en ayunas para todos los males, de contorsiones verbales para decir: Avanti mis capitanes que apenas empieza la jornada. Quizás solo ahora empieza la verdadera tarea, la de mantener las velas izadas para que se vayan montando todos los que se preguntan a donde explorar nuevos contenidos y nuevas miradas que algún día nos junten en una Zona Común.

El buque tiene un bello reto y un lugar distinto entre ese maridaje de algunos medios con la política o enfurecidos de oposición. Su postura de centro lo ha llevado a juntar a los jóvenes que se enamoran del ejercicio periodístico y los escritores como ese simpático barman de La Viruta en Buenos Aires, Edgardo Lois. Ha hecho una tarea fina de juntar sensibilidades que algún día nos encontraremos en ese cielo y mar abierto de los que insisten con el pensamiento por deporte, locura y compromiso. Aventurar una postura de centro es un acto ético en un país donde se vive y se celebran los extremos.

La respuesta más significativa de lo que pasa en Colombia me la dio un amigo que rotundo dijo: _aquí los mismos con las mismas, incluidos nosotros dos, el que hace el profe de cine y yo el profe de tango. Si al final somos así de predecibles y aburridos ante la ausencia de Jaime Garzón, el Joe Arroyo y la simpatía de Pacheco; Podrá la sociedad nuestra renovarse en el ejercicio del periodismo, aprendiendo a relatar de otro modo lo que nos define, desde la silenciosa y constante labor de periodistas, artistas y ciudadanos libres que siguen sintiendo que no se parecen en nada a ese país de los mismos con las mismas. Sigue abierto la posibilidad de ser un poco más originales y menos aburridos.

A propósito de los cinco años de El Buque de PapelHay una Latinoamérica que se reconoce más en la voz dulce de Beny More o de Carlos Gardel, en su literatura, en las señales que deja su arte, que en los gritos de guerra o en los kilómetros de banalidad que circulan en muchos medios. Esa comunidad asiste a la agenda cultural propuesta por el buque y piensa en los temas que trae en cada edición. Se pregunta si es mejor armarse o amar. Y lograra superar sus diferencias en la zona convocante y siempre viva de su cultura.

En un valioso libro sobre la improvisación y la conciencia humana titulado Free Play, de Stephen Nachmanovitch su autor hace una reflexión que se vuelve presente en estos cinco anos de El Buque de Papel, Cotidianidad hecha noticia.

"Los sistemas de gobierno, producción, pensamiento y percepción a los que estábamos acostumbrados y que funcionaron durante tanto tiempo ya no sirven. Esto nos presenta un nuevo desafío. Podemos aferrarnos a lo que esta pasando, o ya ha pasado, o permanecer accesibles, e incluso entregarnos al proceso creativo, sin insistir en que conocemos de antemano el resultado ultimo para nosotros, para nuestras instituciones o nuestro planeta. Aceptar ese desafío es amar la libertad, abrazar la vida y encontrar significado". Que esta nueva etapa del buque sea el desafío de consolidar un medio en el que se sigue creando un nuevo estilo de hacer periodismo, el destino no lo sabemos muy bien, mejor así, como los buques de los piratas en el mar abierto.