Edición 375

Profesor Gary Stiles, una vida dedicada a las aves

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Profesor Gary Stiles, una vida dedicada a las avesCon la certeza de que lo que más le gusta en la vida es caminar solo unas cuantas horas por los bosques para encontrarse con las aves, el profesor Gary Stiles también es Orgullo UN.

Con casi 21 años de trabajo en Colombia y 20 en la Universidad Nacional de Colombia, el profesor afirma que las aves son la pasión de su vida. Ha escrito cinco libros (entre ellos La guía de aves de Costa Rica, junto con el famoso ornitólogo Alexander Skutch) y más de cien artículos en revistas indexadas. Lleva 45 años de trabajo en este campo.

"Mis favoritos han sido los colibríes, pero he trabajado con otros más en diversas áreas en el país. En este momento, estoy en un estudio más generalizado sobre todas las especies de colibríes que puedo capturar y medir: examino su anatomía externa e incluyo mediciones esotéricas que nadie más ha tomado (como las formas de sus alas y el tamaño de sus patas) e investigo cómo se relacionan con sus hábitats, los tipos de flores que visitan, la aerodinámica del vuelo, el tipo de cortejo que poseen, entre otros aspectos", dice.

Además, su relación con Colombia no solo es académica y profesional: su esposa, Loreta Rosselli, es colombiana. "Fue la mejor estudiante en uno de los cursos de posgrado que dicté en la universidad, allí en Costa Rica, con la Organización de Estudios Tropicales. Después de casados, decidimos mudarnos a Colombia. Si bien era difícil abandonar Costa Rica, mi consuelo era que iba a llegar al país con la avifauna más rica (especialmente colibríes) del mundo y me interesaba mucho el reto de conocerla y estudiarla", recuerda.

En cuanto a la ciencia, afirma que en Colombia, primer país en diversidad de aves del mundo (1.870 especies, seguido por Perú con 1.840 a 1.850, según el último conteo), pudo cumplir uno de sus anhelos: describir una nueva especie de colibrí, que es endémica de la Sierra de Chiribiquete, ubicada entre los departamentos de Caquetá y Guaviare. "Se llama el esmeralda de Chiribiquete o Chlorostilbon olivaresi, en honor al padre Antonio Olivares, uno de mis predecesores en la posición de curador de la Colección de Ornitología del Instituto de Ciencias Naturales", dice. Y cuenta cómo fue descubierto:

Profesor Gary Stiles, una vida dedicada a las avesHace unos años, en conjunto con el Gobierno español, se adelantaron tres expediciones a la Sierra del Chiribiquete con fines exploratorios y de búsqueda de especies botánicas. Solo en la tercera se logró vincular a zoólogos. "De la segunda expedición me llegó un ejemplar mal preparado de un colibrí macho que no pude identificar. Yo tenía sospechas de que era un Chlorostilbon, pero era necesario capturar a una hembra para hacer todos los estudios respectivos. Cuando estuve en la sierra, la primera ave que cayó en la red fue una hembra de este colibrí, que resultó ser muy común en la meseta que visitamos. El macho tiene un plumaje verde brillante, más azul en el pecho y doradito en la espalda. La hembra es verde por encima y gris por debajo, pero una característica única de este género es una línea blanca que parte desde el ojo. Logré coleccionar una pequeña serie, que demostraba que esta especie, además de ser endémica, es la de mayor tamaño de su género en Sudamérica", declara.

Oriundo de Massachusetts, Stiles afirma que, desde que tenía siete u ocho años de edad, observar su entorno y las aves de este Estado en Norteamérica fue una actitud que modeló su vida y su camino hacia la ciencia: "Caminaba por el bosque y consultaba libros cada vez que podía. Conseguí mis primeros binóculos y pude comenzar a identificar las cosas un poco mejor, y así seguí".

Estudió su pregrado en el Amherst College, de Massachusetts, en donde su profesor guía, Lincoln Brower, compartía otro de sus intereses: las mariposas. Con él trabajó dos veranos en Trinidad, estudiando el mimetismo en mariposas, y quedó terminantemente fascinado con la flora y fauna neotropical: "Mi trabajo era capturar aves para los experimentos con mariposas. Entonces se mantenía a las aves en jaulas y se les daba de comer diferentes tipos de mariposas, de mal y buen sabor, estudiando el mimetismo. Entonces, saliendo de la universidad,

decidí que las aves eran más interesantes por su comportamiento y decidí dedicarme totalmente a ellas".

Hizo sus estudios de posgrado en la Universidad de California (UCLA), en donde recibió su doctorado en Ornitología. "Mi profesor guía, Thomas Howell, era experto en las aves de Nicaragua y lo acompañé en varios trabajos de campo a coleccionar y estudiar aves allá. Pero eran tiempos de la dictadura de Somoza y no me cayó bien la coyuntura política", recuerda.

Para la tesis del doctorado estudió la ecología y el comportamiento de un colibrí en California, pero solo durante un verano. "Mientras tanto, fui estudiante en un curso de ecología tropical de la Organización de Estudios Tropicales  en Costa Rica —uno de los paraísos del neotrópico para el trabajo profesional de ornitólogo— e hice planes de volver como fuese para estudiar sus colibríes. Terminar mi tesis se prolongó un poco, porque cada vez que pude me escapé para el neotrópico, a Costa Rica", recuerda.

Profesor Gary Stiles, una vida dedicada a las avesDespués del doctorado, obtuvo una beca del Museo Americano de Historia Natural, para estudiar colibríes de Costa Rica, y se vinculó a la Universidad de Costa Rica como profesor de biología. Allí trabajó varios años junto con Larry Wolf sobre la ecología y el comportamiento de cortejo de un colibrí llamado el "ermitaño de cola larga" (Phaethornis longirostris) e hizo muchos estudios de las aves de este país centroamericano, que incluyeron una colección de aves para la universidad, una tarea que ha seguido en Colombia como Curador de Ornitología del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN.

Además de realizar inventarios y colecciones de aves, parte importante del trabajo es mantener y actualizar la clasificación de la colección. Reconoce que hoy los nuevos estudios genéticos han modificado la clasificación y los nombres de muchos grupos de aves: "Ha pasado mucho en los últimos años. La secuencia de bases en ciertos genes arroja información sobre el árbol familiar o la descendencia de diferentes especies. Y como se trata de hacer una clasificación con base en relaciones filogenéticas, esta nueva información cambia la clasificación en diversos grupos".

El profesor Stiles forma parte de un comité internacional creado para desarrollar una clasificación nueva de las aves suramericanas. Pero la tarea parece de nunca terminar porque casi todos los meses aparecen estudios que producen modificaciones. "Esto es bien interesante porque le obliga a uno reexaminar constantemente lo que pensaba que sabía", sostiene.