Edición 363

Alejandro Obregón: 20 años de su partida

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Alejandro Obregón: 20 años de su partidaAhora que se cumplieron veinte años de la muerte del pintor (11 de abril de 1992) vuelvo a la imagen que aún perdura para mí. Su memoria me llega clara. Estábamos en el hotel Intercontinental de Cali. Alejandro iba a abrir una muestra en La Tertulia.

En mis escapadas de la Literatura para hacer periodismo me ofrecí a la directora editorial de "El país" para hacerle una entrevista. Ya había hecho cosa igual con Pablo Milanés así que me decidí a llegarle al artista más reconocido de Colombia en ese momento. Todo lo que había aparecido en los periódicos era equivocado y cierto a la vez. Sobresalía su estampa de bucanero. Como un delfín de ojos de rayos laser. Azules o verdes, de acuerdo a la idea que iba soltando sobre el Arte, eran los protagonistas.

Alejandro Obregón: 20 años de su partidaSu voz también lo era. Posiblemente llevaba en su sangre algún pirata enredado en los trapecios de aventuras y peligros que le daban ese tono de bajo profundo. Lo destacable era su cortesía de caballero medieval. Se sentía uno a gusto siendo atendido de una manera que correspondía a otros tiempos.

El momento por el que estaba pasando era fundamental para su obra. Había acabado de pintar una colección de cuadros en homenaje a Cartagena. Un pequeño óleo de 30 por 20 centímetros era admirable. Se llamaba "Blas de Lezo, el Teso". Y una serie de sus pinturas marinas, barracudas y habitantes de las profundidades.

Alejandro Obregón: 20 años de su partidaLa entrevista me parecía una necedad en el sentido tradicional. Hacerle preguntas no era lo adecuado. Alejandro hablaba sin que yo lo interrumpiera. Era la época en que la ecuación de el Arte y la Revolución tenía que considerarse inevitable. Él solo tenía como opinión que un pintor era más peligroso con un barril de pinturas que con un barril de dinamita o de esas piedras que estaban tirando los universitarios en las calles de todas las ciudades. Yo casi no comprendía lo que estaba diciendo. Y ¿qué importaba? Alejandro Obregón estaba allí de cuerpo entero. Era, como aún lo es el pintor que había dado las primeras pinceladas para que el Arte plástico de Colombia ingresara en la pintura Moderna.

Yo no lo podía comprender en ese momento. Tenía apenas 21 años. Luego entendí que Obregón me haría fácil entender lo que significaba Paul Klee en el manejo del color y de pronto Van Gogh en su cuadro "Violencia". Me alegra haberlo conocido. Es para mí un recuerdo imborrable.