Edición 375

Has vuelto

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Has vueltoY has vuelto en una noche inesperada. Con tu beso en la mejilla y la sonrisa llorosa del último aeropuerto. Con la mirada recriminante al cobarde, y mis ojos enlagunados en mi marcha. ¿Por qué lo haces?, ¿por qué en el sueño tornado constante? Sé que te has ido más al sur. Que lo has hecho como el toro que espera en la arena extensa.

Me repito que no habrá tarde soleada, que no volverás en la embestida, que, como las vaquillas, te irás rumbo al hogar calenturiento del norte. Pero no hay tal. Sigues allí, en el sur, apareciendo en las noches tranquilas a contar historias de mi cobardía, de los lloriqueos mutuos, del sol que nos espera.

No hay tal, me vuelvo a decir. Sólo cielos cubiertos por el humo de los motores. El olor de la arena reemplazado por el del sudor de los cuerpos ajenos. Tu sonrisa por el ruido de los autobuses. Tus brazos por los de los transeúntes, tu mirada por las luces titilantes de los edificios.

Y sigue mi preguntadera. ¿Para qué vuelves? ¿a qué? Nuestro tiempo acabó. La plaza cierra y la arena queda mojada por la lluvia que apagó al sol. No tiene sentido despertarme en las noches plácidas. Vuelve al norte, a la comodidad de la vida compleja, al sueño rápido, al ajetreo, a la vida que se nos va sin darnos cuenta, al delirio ese bajo el que soñamos alguna vez, rápidos, desesperados, sin rumbo.

*El Escritorio: escritos cortos para gente afanada, de Jorge Arboleda, desde la Gran Manzana.