Edición 367

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé Caraballo

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“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé CaraballoAl aterrizar en el aeropuerto Los Garzones de Montería y comenzar a ver en vivo y en directo la afamada sabana del viejo Gran Bolívar es como ver los llanos orientales pero en la Costa Caribe: una extensión enorme que se pierde donde la raya del cielo se funde con la tierra. Y claro, los 35 grados centígrados en promedio con que calienta.

Son muchas las coincidencias entre ambas regiones ganaderas por excelencia de Colombia, y que sobrevivieron también procesos similares de colonización, y recientemente de conflicto armado interno. Córdoba fue el epicentro de Carlos Castaño y las Autodefensas Unidas de Colombia, régimen del terror paramilitar en connivencia con integrantes de las fuerzas militares en su lucha atávica con la guerrilla, y el Meta, Arauca, Casanare, fue el teatro de operaciones de Miguel Arroyave, de alias Cuchillo y Martín Llanos, paramilitares y narcotraficantes que dominaron la región a su antojo. Hoy, luego de pasar la página de estos negros capítulos, nos metemos de cabeza en las raíces culturales y ancestrales que trascienden el tiempo y la guerrita estúpida en la que se debate el país.

Por eso, y ya en el taxi, rodando por la circunvalar, rumbo a la ciudad, Montería es apacible como sus extensiones de tierra, y a su vez activa como las faenas ganaderas que uno ve al lado y lado de la carretera mientras viaja 30 minutos hacia la capital. Es más, el departamento de Córdoba, uno de los tres en que se dividió el Gran Bolívar (junto a Sucre y el hoy sur de Bolívar) vive una reactivación económica sin precedentes. Cerromatoso, la compañía multinacional que más tributos en impuestos le otorga al país por la explotación de ferroníquel queda a escasas dos horas de distancia. Carbones del Caribe también y Ecopetrol, con sus complejos de Coveñas, a donde es más fácil llegar por avión y por tierra desde Montería, que por Sincelejo, se encuentran cerca. Por eso, la cifra de 397 mil habitantes con que cuenta la capital cordobesa se queda corta con la cantidad de trabajadores y habitantes flotantes que viven día a día el progreso regional. "Los hoteles están llenos, en especial, cuando no es temporada turística", dice Luis, el taxista. Su parque lineal, el más grande del mundo son kilómetros de extensión de un malecón construido durante los gobiernos Uribe, confirman el aire de metrópoli, y que durante su pasada administración municipal y la actual, la juventud promete cambiar un pasado de politiquería, cacicazgo y corrupción. Al bajarme del carro me topo con una protesta de trabajadores docentes y estudiantes de la Universidad de Córdoba, quienes reclaman mejoras y exigen la defensa de la alma máter más importante de la región, amenazada por procesos de privatización, como toda la educación superior pública en el país.

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé CaraballoEl calor de las once de la mañana empieza a apretar en forma. La canícula me hace sudar a raudales, mientras camino, como buen turista perdido, rumbo a la Secretaría de Educación, donde me decían funciona la de Cultura. Cuando voy a la altura de la Calle 27, con carrera octava, me paso dos cuadras del edificio sede. Llego media hora tarde, pero al tiempo con mi cita: Aglaé Caraballo, la nueva Secretaria de Cultura de Montería, una mujer con el cabello rubio, de tez trigueña, con ojos vivaces y grandes, de color café, y pestañas onduladas, cuerpo cadente como el sonido de las gaitas, y con su voz profunda, enmarcada con su acento Caribe de la sabana, tan inconfundible y diferente con el costeño propiamente dicho, de un cartagenero, barranquillero, samario o Guajiro.

Y comenzó el asombro. Montería basa su nombre en las travesías que los ganaderos desde la Colonia, independencia y naciente República, hasta bien entrado el Siglo XX, hacían desde estas sabanas hacia el interior del país arriando ganado. Eran viajes que duraban meses y donde las aventuras, percances, y como no, expresiones culturales se forjaron en el crisol de los años y de la música, del canto y del voz a voz: el llamado patrimonio inmaterial. Me recordó al instante las jornadas vaqueras de las pampas argentinas o del viejo oeste estadounidense. Y es "montería", porque era una actividad de caza en el monte (el nudo de Paramillo o los Montes de María) y en las riberas del río Sinú. Córdoba y el río son el alma del pueblo indígena Zenú, presente en la zona desde antes del arribo blanco. Luego, con el arribo de los esclavos, los primeros libertos o los que bajaron desde Cartagena con sus amos hacia tierras planas, donde inició la ganadería y la siembra, la mezcla cultural fue una explosión: como en casi todo América, el mestizaje negro, indio y blanco formó el alma de nuestra nación.

Pero Córdoba es especial, porque además de esa larga tradición, a inicios del siglo 20 el arribo de la cultura musulmana y árabe, con la llegada de los sirios, libaneses y palestinos, terminaron de forjar una mezcla que se ve en sus calles, en sus mujeres, en sus ojos, en sus pieles, en su comida, y cómo no, en su música.

Aglaé Caraballo toma una larga bocanada de aire cuando inicia su relato sobre qué hay de cultura en Córdoba y en especial en Montería, como para indicar que una pequeña charla de una hora no va a alcanzar para todos los siglos de expresión. Pero, es inevitable decir que esta mujer, llamada "la reina del porro", ha llevado a este ritmo a instancias internacionales, como Europa (España donde vivió 6 años), Estados Unidos, Belén, en Palestina, e Israel, entre otros países. Alumna del maestro Pablo Flórez Camargo, uno de los máximos cultores del porro, esboza una sonrisa enorme cuando nos explica las diferentes vertientes del ritmo, que es más que música: es vida del pueblo de la sabana.

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé Caraballo-¿Desde cuándo en el trabajo público?

Hace 20 días. Estamos muy trabajando en la consolidación de la cultura como un eje de identidad. El alcalde, Carlos Eduardo Correa, ha sido enfático en recuperar nuestras manifestaciones culturales que se han perdido y están perdiendo.

-¿Cuáles son esas otras manifestaciones de la zona?

Tenemos el porro, nuestra música tradicional, con diferentes tipos: el porro tapao, porro paletiao, la puya y el fandango. La danza del porro, no solo es interpretación instrumental.

Aparte de ello viene toda la tradición oral cordobesa, constituida por las décimas (composiciones de 10 versos, los más complejos de hacer), cantos de vaquería, gritos de monte y la cuentería.

En artes plásticas tenemos la pintura raizal y todo el saber inmaterial de la artesanía, como el trenzado de la caña flecha, con el sombrero "vueltiao", que es toda una tradición los bolsos, entre otros.

También queremos preservar los saberes inmateriales de nuestros ancestros, como los indígenas zenúes, como sus sistemas de riego, que incluso se usó en Israel.

Gritos de monte

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé CaraballoMontería deriva su nombre porque esta era una región predilecta de caza. La montería es una práctica de caza. Cuando se hacían aquellas travesías para llevar el ganado desde la costa hacia el interior del país, los vaqueros le cantaban a la naturaleza y se acompañaban por sus hijos, tíos, amigos, sobrinos; animaban el viaje con su canto, porque era un viaje extenso; podía durar meses.

"Ehhhe, ehhe, vaquita... coge corral, coge corral...". Así lo hacía María de los Santos Solipá, una de las grandes cantadoras de grito de monte y vaquería. Falleció hace 3 años pero dejó todo un legado. " Era de las pocas mujeres que hacía vaquería y acompañaba las travesías. Los cantos de monte eran para el ganado, las nubes, el sol, la lluvia. Eran cantos bucólicos que iban de generación en generación. Pero el crecimiento de las ciudades acabó con los mismos, además, porque la trashumancia con el ganado ya no existe. Ahora se transportan en camión o en avión", dice Caraballo.

Exponentes

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé CaraballoLos otros grandes representantes de la cultura cordobesa fueron el maestro Pablo Flórez Camargo, quien creó el estilo musical del porro con guitarra, algo nunca antes visto ni escuchado. Una de sus producciones musicales en el fondo, se escucha la voz de María de los Santos, acompañando la tonada.

"Una de las canciones famosas interpretadas por el maestro Flórez, quien también ya falleció, es "la muerte de nancho", la historia del deceso de uno de los vaqueros que perdió la vida en esas travesías, Nancho Bedoya", dice.

El porro como tal es un ritmo mestizo, tiene componentes indígenas, blancos y negros. En el componente blanco está la parte de la instrumentación y el danzón (proviene de España); la parte indígena, es porque muchos de sus orígenes se le atribuyen a la gaita (San Jacinto y San Pelayo) y la parte negra, viene con la percusión, con el bombo y el redoblante.

Para Aglaé, el porro es uno solo, lo han querido dividir, pero no está de acuerdo. "El porro es un universo entero, en paletiao y tapao, el fandango, que es más rápido y la puya, que es a toda velocidad. La puya del porro es completamente diferente del aire vallenato, porque de acuerdo con estudios de folcloristas, es anterior al arribo e inclusión del acordeón alemán que dinamizó y transformó al vallenato, en 1945 y que entró por Barranquilla", remarca.

En cuanto a las gaitas dijo que en la sabana existen las expresiones de San Jacinto y Ovejas, en Sucre, pero nos debemos remitir al Bolívar Grande (Córdoba, Sucre y el sur de Bolívar).

Hay numerosos festivales, pero el de Ovejas es uno de los más grandes a mediados de año. Aquí se conserva una gran tradición de gaitas. "Contamos con un investigador maravilloso de la región, Juancho Nieves, un hombre mayor y quien vive actualmente en Sahagún. Nieves se ha especializado en el estudio de la gaita y logró afinarla con piano. Él elaboró una serie de gaitas que tienen una afinación perfecta y que incluso semejan hasta los sonidos del bombardino del clarinete. Por ejemplo, interpreta el Himno de Colombia en Gaita. (Vea video **).

Es un trabajo investigativo que no ha decaído. En Montería también se está trabajando en las escuelas de pitos y tambores, para enseñar el mundo de la gaita, como las que maneja el maestro Carlos Almentero, quien ha investigado la evolución de su instrumento.

La reina

“El porro se lleva en el alma y en el cuerpo”: Aglaé CaraballoCaraballo dice que es artista y doliente de su gremio (Vea video*). Lleva 18 años trabajando en la recuperación del porro cantado, como el del maestro Pablo Flórez. Estuvo 6 años en España y lo llevé a otras ciudades europeas y de Medio Oriente. "La primera artista invitada para cantar porro en Belén fui yo. Me encontré con colombianos que llevaban media vida allí y me pedían que cantara "El Caimán". Ese mito, el del hombre caimán marcó tradiciones tan fuertes que se plasmaron en una canción. El trabajo que hizo Pablo fue hacer crónicas de las vivencias en el mundo del porro. Él logró fusionar la guitarra al porro, un estilo musical que no lo contemplaba. Y además a este estilo musical involucró además influencias cubanas", resalta.

Recuerda que Pablo viajó mucho y tuvo la oportunidad, en Ciénaga de Oro, Córdoba, de escuchar y ser fanático de una emisora que transmitía música cubana. Después fue alquimia. Pablo murió en 2011 a los 83 años, por una enfermedad renal que lo fue minando durante 12 años. "Pienso que a él no lo mataron los riñones, sino la tristeza cuando murió la niña Marce, su esposa, Marcelina Causil. Ella falleció, y a los 40 días se nos fue Pablo. Fueron 64 años juntos. Decía que él se enamoró de ella desde la primera vez que la vio. Ella era de muy buena familia y él músico, y el músico tiene muy mala imagen y más en esa época.

Contaba que cuando ella decide que se va con él, porque la sonsaca constantemente, dijo en su casa que iba a hacer un mandado a la tienda, y nunca más volvió. Pero decimos que así como él se la llevó, ella se lo llevó a él: no pudo estar más sin la Niña Marce", aclara emocionada.

Finalmente entrega un mensaje a los colombianos para que visiten Córdoba y Montería, que cuenta con uno de los parques lineales más grandes de Latinoamérica, la Ronda del Sinú, porque recorre toda la ribera y sigue creciendo. Así que se puede disfrutar de comida típica, aires tradicionales, del baile en un fandango, comprar un sombrero vueltiao y las artesanías. "Trabajamos en un proyecto de turismo cultural para que vengan, nos visiten y también se queden", concluye.

Arte y vida de Córdoba

Aquí algunos exponentes del arte y la cultura de Córdoba pidiendo excusas por los que no nos acordamos o dejamos por fuera:

-Soad Louise Lackah, escritora costumbrista y narrativa. Nació en Ciénaga de Oro y actualmente vive en Montería. Tiene una forma de escribir, como habla, ya que es una gran contadora de historias orales. Su investigación, cofinanciada por la Universidad de Córdoba y que se vende únicamente en Brasil, es sobre la inmigración árabe a Córdoba y la sabana.

-David Sánchez Juliao. Sin palabras, el autor del Pero sigo siendo el rey con su realismo y la denuncia. Su cuento "¿Por qué me llevas en canoa al hospital, papá?", donde muestra cómo sufre la gente del campo, del pueblo, cuando se enferma.

-Miguel Emiro Naranjo, investigador y quien rescata el porro en banda. Su grupo 19 de marzo, de Laguneta, ha ido a Europa a presentar esta forma de interpretación.

-Augusto Amador Soto, folclorista, encargado de la historia del porro.

-William Fortich, historiador

-Marcial Alegría, pintor.

*Soy Monteriana. Interpretación de Aglaé Caraballo. En http://www.youtube.com/watch?v=PHDm9qeKXAE&feature=related

**Himno de Colombia en Gaita. Maestro Juancho Nieves.

En http://www.youtube.com/watch?v=xBELkgbKN5k