Edición 359

Desde el desierto por el pueblo Wayúu

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A Karmen Ramírez Boscán, sus amigos y cercanos la conocen como "la guerrera Wayúu" porque en medios culturales, como Cronopios, se publicó hace algunos meses una crónica de esta mujer guajira, que un buen día dejó de ejercer sus actividades como diseñadora gráfica y profesora universitaria para ponerse al frente de causas de derechos humanos, tras sentir ella misma el drama de la desaparición de muchos de sus familiares abatidos cobardemente en su territorio por el bárbaro acometimiento de los grupos armados ilegales, que seguimos padeciendo los colombianos.

 A pesar de que parece larga, la historia es vertiginosa: Karmen fue seleccionada para representar a los indígenas de América en una capacitación mundial con sede en Ginebra. Su experiencia con indígenas de los demás continentes, su permanente desplazamiento internacional en foros y encuentros por los derechos humanos, su palabra y su presencia cada vez más notoria, en muy corto tiempo la han llevado a convertirse en líder de su comunidad, y de los indígenas, en general.

A la vez que participa en actividades internacionales permanentes, tiene su sede residencial en Valledupar y cumple con sus voluntarios compromisos como secretaria general del Cabildo Wayúu Nóüna de Campamento y ha sacado tiempo para indagar memorias y dejar testimonios de su pueblo, de su lucha.

El resultado está en un libro que acaba de publicar como compiladora mientras su hermano Miguel Iván intervino como diseñador, fotógrafo e ilustrador, con el resultado integral de un volumen que impacta e identifica tanto el drama como la condición humana de los Wayúu, que ellos representan desde su casta Epinayú, porque son hijos de Gloria, y nietos de Franco, dos figuras prominentes en la defensa de las causas que lidera "la guerrera", a quien hoy le dicen "wayunkerra", una palabra que en el hablar guajiro quiere decir "muñeca", y que en todo caso es voz de cariño y solidaridad en una sociedad que respeta y cumple la palabra como un fundamental ritual de vida.

"Desde el desierto. Notas sobre paramilitares y violencia en territorio Wayúu de la Media Guajira", es el título del libro. Nombre que transmite valentía pero también riesgos reales pues si fuésemos a las comparaciones que suelen irradiar de la filosofía popular, esto equivaldría tanto como a mentar la soga en casa del ahorcado.

En todo caso, ella lo sabe y lo asume y sigue en su camino que si bien es cierto resulta pedregoso y a veces hasta pavoroso, de todas formas tiene el sol arriba, alumbrando como una esperanza, sol guajiro, sueño universal.

El texto preliminar explica el contenido: "[…] comprende una selección de diversos artículos y textos, algunos inéditos otros no, que recuperan pedazos de la memoria de lo que ha sido la dinámica de la violencia paramilitar y el conflicto armado en el territorio Wayúu de la Media Guajira. El propósito de la publicación es simple: llamar la atención sobre el accionar del paramilitarismo y sus nefastas consecuencias en algunas de las comunidades del pueblo Wayúu y aportar modestamente para hacer visible su tragedia.

Consta de seis capítulos. El primero: "Paramilitarismo en la Media Guajira", pretende hacer una aproximación panorámica a las dinámicas que paramilitares y autodefensas despliegan en La Guajira, con énfasis especial en Maicao y su entorno. El segundo: "Esas voces que vienen del desierto", está construido a partir de dolores y penas plasmadas en testimonios vivos que aún nos hacen quebrar la voz y descomponer el semblante cuando se leen.

El tercero: "Crónicas para una memoria", busca reconstruir a partir de pedazos hallados en dispersas crónicas periodísticas, parte de la memoria de los Wayúu víctimas y sobrevivientes de la barbarie paramilitar. El cuarto: "Género, violencia y conflicto armado", tiene la finalidad de contextualizar el papel que la mujer Wayúu desempeña en las estrategias de resistencia que las comunidades del pueblo Wayúu, consciente e inconscientemente, han enarbolado contra el conflicto armado.

El quinto: "Otros territorios, otros pueblos, la misma violencia", señala algunas evidencias sobre la manera como otros pueblos, especialmente de la región, han sido afectados por la violencia paramilitar. Y, el sexto "Al menos sus nombres", hace un esfuerzo por recoger en una larga lista, que tristemente crece cada día, los nombres de algunos Wayúu asesinados y desaparecidos forzadamente por los distintos actores armados en La Guajira, desde 1993 hasta la fecha [...]".

Este es sin duda un grito vigoroso desde el desierto guajiro. Y más allá de las denuncias y el arrojo, que hoy en día nadie se atreve a acometer, es también un ejemplo de decisión de una mujer cuya pasión vital contagia a los demás y va creciendo y creciendo, y convirtiéndose en un eco que no podemos descartar quienes (cada uno desde su trinchera y con sus armas, ojalá vitales) no nos resignamos simplemente a sufrir y a sentir pisoteada la integridad y llegamos a la misma conclusión que bulle en la sangre de la Wayunkerra: solo vale la pena vivir con dignidad. Si quiere adquirir el libro, escriba a: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla   y /o Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla