Edición 371

Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltas

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Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltasCinco mitos deben ser desvirtuados en cuanto a las revueltas árabes que han ocurrido desde 2011, especialmente en el Magreb, según confirmó el médico de la UN Víctor de Currea-Lugo.

El doctor De Currea encabezó la conferencia que dio en la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia. En esta presentó las verdades y las falsas percepciones mediáticas que han surgido sobre estas revueltas.

"No podemos hablar de revolución árabe, porque lo sucedido no contempla una agenda definida contra las políticas neoliberales ni contiene políticas de género, por ejemplo. Son movimientos o revueltas en donde ha habido violencia, porque la gente se cansó de dictaduras de décadas que iban pasando de generación en generación (como en Siria o Libia, en donde el hijo de Gadafi ya estaba preparado para la sucesión). El 'delfinazgo' no es un invento colombiano", puntualizó.

El primer mito, según el especialista, es que lo ocurrido en el norte africano y el Oriente Medio desde el año pasado es una revolución de octubre, al mejor estilo comunista. Es falso que revueltas como la de Egipto fueron el "1 de octubre" árabe o que se haya constituido la figura de "Lenin-Mahoma", tal como lo anunciaron medios de comunicación mundiales. "Sí hubo obreros en las calles, pero no es una pelea de lucha de clases o de la burguesía contra el proletariado; en especial en Libia, donde no existía una sociedad civil y menos un Estado serio", declaró.

También descartó llamar a la revuelta "primavera", queriendo emular a los movimientos de la Europa Oriental en los años sesenta contra el comunismo, que tenían otras motivaciones históricas, geográficas, políticas y hasta climáticas.

Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltasEl segundo mito es que se trató de una revolución islamista, como la sucedida en Irán en 1979, con el Ayatolah Jomeini. "Es como decir que los falsos positivos en Colombia son católicos. Claro que la gente es musulmana y vota por sus partidos islamistas, porque hacen parte de ellos. Es su forma de ser. Pero es falso decir que se trata de un sultanato como el de Irán con el Ayatollah", dijo.

El tercer mito que desvirtuó es que se trató de una revolución convocada mediante la internet. Sostuvo que hay un afán de llamar a esta revuelta "la revolución posmoderna", pero que se olvidan datos tales como que la cobertura de internet en la zona llega al 21%. "En Egipto, cuando el derrocado presidente Hosni Mubarak lo suspendió, la revuelta ganó apoyo con el voz a voz y con la red de mezquitas que fue más preponderante que la cibernética. Lo único que sí fue real en estas revueltas fueron los muertos. Esos sí no fueron virtuales", afirmó.

El cuarto mito que hay que despejar es el que insiste en la teoría de la conspiración. "Se dijo, y especialmente lo hicieron los dictadores derrocados, que las revueltas estaban orquestadas por Al Qaeda, la CIA y el Mossad israelí, para atacar, por ejemplo, a Siria. Este fue el argumento dado en televisión por el presidente sirio Bachar al Asad, al justificar las torturas contra niños de 14 y 15 años que pintaron consignas en contra del Gobierno. Este hecho fue el detonante por el cual la gente salió a las calles", aclaró.

Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltasY reveló que, por su trabajo en Médicos Sin Fronteras, dialogó con los líderes de los movimientos extremistas —como Hizbullah o los jidahistas— y que estos rechazan y no quieren saber nada, por ejemplo, de Al Qaeda. Ahora, agregó, en el caso de Libia es tremendamente irrespetuoso considerar que tres tipos de la CIA o de los organismos de espías movilizan u orquestan todo un levantamiento popular.

El quinto mito, declaró, es que se trató de una guerra por el petróleo. Lo único cierto, en el caso de Libia, es que la OTAN pidió a los rebeldes que se enfrentaron a 44 años de dictadura de Gadafi que mantuvieran los contratos petroleros que manejan las multinacionales. Pero, aclaró, en términos de cifras, que el petróleo libio pertenece desde hace años a esas mismas multinacionales (79% de la UE; 10% de China y 5% de Estados Unidos).

El doctor De Currea-Lugo, que, además, es máster en Estudios Latinoamericanos y doctor de la Universidad Complutense de Madrid, agregó que es necesario tener claro el contexto en que estas revueltas se presentaron y desechar el prejuicio según el cual porque se trata de árabes todos están atrasados, usan burka o llegan a extremos, como la inmolación.

Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltasPor ejemplo, lo sucedido en Túnez, en el Magreb del norte africano, fue más un levantamiento por el desempleo y porque la gente se hartó de dictadores o Gobiernos que superaban las dos décadas. "El Fondo Monetario Internacional (FMI) llamaba a Túnez 'la Suiza de África'. Pero no reveló que el derrocado presidente Zine El Abidini Ben Ali privatizó, en veinte años, más de 206 empresas, con lo cual generó un desempleo del 35% de la población económicamente activa. Además, el crecimiento de las organizaciones sociales pasó de 10 mil, en los sesenta, a 160 mil, en los años noventa", indicó.

Relató que el detonante de la revuelta fue el suicidio de Mohamed Bouazizi, un vendedor de frutas que se inmoló porque se negó a pagar la coima a una policía corrupta que lo golpeó. Con su cuerpo destrozado por la golpiza, escribió una nota antes de suicidarse, en la que le ofreció disculpas a su madre y le dijo que era víctima de las circunstancias.

Lo sucedido con los árabes no es revolución, sino revueltasDe Currea-Lugo recoge todo este análisis en su libro Las revueltas árabes: notas de viaje, editado por Le Monde Diplomatique. Allí recoge sus experiencias como médico en toda la zona y en medio del conflicto. E insiste en apostarle a la claridad del contexto y de la realidad en estos levantamientos populares. "El único elemento que se ha repetido en todos los levantamientos ha sido la bandera palestina. Eso es muy diciente. Yo creo que asistimos a un momento en la historia comparable a la caída del Muro de Berlín, e incluso más profundo", dijo a Agencia de Noticias UN.