Edición 359

Héroes olímpicos ciento por ciento

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A pesar que nuestro periodista y colega Fernando Ávila, de la Fundación Español Urgente diga que la palabra histórico debe reservarse para los grandes acontecimientos, lo hecho por los ocho atletas ganadores de medallas en los Juegos Olímpicos de Londres, sí que lo es.

Nunca antes en olimpiada alguna pasamos de las tres medallas, y en toda la historia de los juegos teníamos un oro, el de María Isabel Urrutia en Sidney, con las pesas. Y ahora Mariana Pajón nos da la alegría inmensa del oro, Rigoberto Urán y Katherine Ibargüen, las platas y 4 bronces más, con Jackeline Rentería, doble ganadora en dos juegos sucesivos.

Para quienes hicimos deporte de competencia, y para quienes no, o simplemente vibran con él, no hay duda que la alegría y satisfacción es inmensa. Y es histórico, porque siempre estábamos detrás de Brasil, Argentina, Cuba y Venezuela. (Qué mal andan en los regímenes totalitarios de esos dos países hermanos, porque hasta el deporte, una de sus banderas, ya se pudrió). Y nos debíamos conformar con una medallita de bronce por ahí. Esta vez no. Fueron ocho en total y se vieron por fin los resultados de que algo sucedió con el Comité Olímpico Colombiano.

Por primera vez viajaron más de 100 deportistas y pocos dirigentes y no cómo sucedía, iban a pasear más de 100 dirigentes y pocos deportistas. La delegación fue nutrida porque ganaron el derecho a clasificarse en sus disciplinas, con tiempos inmejorables, actuaciones descollantes, cono en los Panamericanos de Guadalajara, el año pasado, y por sobre todo, por ese amor propio y trabajo guerrero de muchos de ellos.

Y aquí vamos a hacer un punto de inflexión. Dejando de lado el reconocimiento a los muchachos, que no nos vengan ahora a decir que todo este esfuerzo es porque el deporte por fin, como la educación, son centrales para el Estado colombiano. Ya vimos titulares de la prensa estúpida vociferando que somos potencia, que Coldeportes, institución burocrática y menesterosa, ahora debe ser Ministerio del Deporte.

Todas boludeces de los políticos y oportunistas de turno, porque ya se subieron al bus de la victoria de estos deportistas. Ni siquiera el presidente del Comité salió a cobrar las medallas y sí senadores, y hasta el Jefe de Estado. ¿Por qué no le preguntamos a Santos o revisamos su plan de campaña o de Gobierno a ver qué dice del deporte? Lo mismo si miramos los de Uribe, Pastrana, etc, etc, etc. No les intereso un pijo el deporte y sus programas y palabras eran y son huecas. Coldeportes vive pidiendo limosna, no tiene recursos suficientes para formar deportistas de élite, tan solo se cuenta con un Centro de Alto Rendimiento, y que, comparado con los de los países ganadores, es un lindo potrero.

Que nos digan los políticos y gobernantes en dónde están, además de los recursos, los planes y políticas para fomentar la base, las divisiones menores, el semillero. Las ligas deportivas municipales y departamentales son fortines burocráticos, de puestos y en algunos casos, de corrupción. La poquita plata se la roban y nadie, ni contraloría o "ía" alguna hacen algo para frenar el desangre y mandar a la cárcel a los corruptos. (Ya sabemos en qué terminan las novelas como de los Nule y demás de cuello blanco).

Que nos informen y rindan cuentas de cuántos atletas están formando, que los gobiernos nos cuenten la inversión, o al menos, la petición de los recursos para crear verdaderos deportistas con mentalidad ganadora. Nadie debe dudar que aquí los ganadores han sido escasos y porque trabajaron solos, con las uñas, con alguna entidad privada que sí confió en el tema (Colsanitas y el tenis en su momento o Compensar, con su equipo de fútbol Academia, y que ya tiró la toalla al vender su cupo en la Primera B de ascenso). Mariana Pajón contó siempre con el apoyo de sus padres, que compraron sus primeras bicicletas, nada baratas, y le fomentaron e inculcaron el amor por el deporte; vivió en Estados Unidos, donde se formó, creció y con un sentido patriótico de envidiar, representó siempre a Colombia y ganó el oro. Su mentalidad es ganadora así como el apoyo de sus padres. Que no vengan a decir que Coldeportes la apoyó o el Comité Olímpico. Este el ejemplo rosa.

Los demás deportistas, llámense boxeadores, atletas, levantadores de pesas, han ganado porque luchan contra la vida y la pobreza. Y muchos de ellos, luego de la espuma de la fama, y de promesas de casitas para sus mamás, terminan regresando a la esclavitud de la miseria. Lo primero que dijo Jackeline Rentería, cuando ganó su bronce en lucha, fue dedicarle el triunfo a todos los que entorpecieron su preparación y meta de llegar a Londres. Se le notaba la rabonada y el desquite. O lo dicho por el pesista Óscar Figueroa, luego de su grito de guerra al alzar la de plata: en Pekín quedó por fuera porque le echó la culpa a los entrenadores extranjeros que el Comité olímpico contrató. Y ahora, con entrenadores colombianos, pero con su aporte, alzó más peso que su propio resentimiento. Ni hablar de Katherine Ibargüen, vendedora ambulante, que con su esfuerzo callado, ganó plata en logró "saltar", con casa prometida y cortinas y persianas regaladas. Preguntemos en unos meses, cuando todo se olvide, como siempre, qué

estará haciendo Katehrine. Si todo fuera tan pensado, tan de potencia, y planificado, como osan decir ahora, ¿por qué la selección de fútbol femenino fue un rotundo fracaso? Tres partidos perdidos, y ni un solo gol anotado. Y la respuesta del técnico, que no tiene mayor formación que el potrero de los torneos del Tabora o de La Florida, en Bogotá le dieron: don Ricardo Rozo dice que fueron a aprender en Londres, que se sienten satisfechos porque compartieron con otras selecciones más grandes y trabajadas. Mejor dicho, "perder es ganar un poco", como dice el filósofo del fracaso y la mediocridad, Francisco Maturana. Nunca explicó ni hay quién le pida cuentas, de por qué dejó sentada a la mejor jugadora del país, Yorely Rincón, y al ponerla en el segundo tiempo del último partido contra Francia, se vio un equipo diferente, con chispa, con unidad y asociación. Dicen que por problemas personales ¿cuáles? ¿se atrevería a criticar, esta muchacha que tiene el fútbol en las venas la forma y el esquema patético que

Rozo puso en cancha? ¿Por qué Rozo mantuvo los tres partidos a jugadoras de flojísimo desempeño, como la central Arias, o la mediocampista Meza? Aquí ya pensamos mal. ¿Plata, negocio, presión, cama o falta de ella? Sería bueno conocer la verdad.

Y cuando se reclama una liga de fútbol femenino para no perder el impulso de una generación que ya terminó como la de las mal llamadas chicas superpoderosas, los mafiosos de la Federación Colombiana de Fútbol salen a bloquear el proyecto de ley que pasó en el Congreso para ello, alegando que la FIFA (mafiosos mayores) nos sancionan si se aprueba. ¿Cómo? ¿la FIFA sanciona al país por ponerle orden y por qué no lo hacen con Estados Unidos o Europa donde sí existe una liga para fútbol femenino y los resultados se ven en las canchas? Qué excusa tan mediocre. Y la gente se la cree. No adelantan una liga organizada porque les acaba el negocio de comerciar con los pases de las jugadoras y seguir en el esquema esclavista que sigue operando en el fútbol profesional y aficionado. MAFIOSOS, con mayúscula.

Así que la conclusión es que el deporte en Colombia es un accidente y los triunfos pertenecen, salvo contadísimas excepciones, al esfuerzo y trabajo de unos atletas y deportistas que rompieron el molde de la mediocridad y falta de apoyo. Brindemos por ellos, acabemos con los oportunistas.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.