Edición 355

La educación en Colombia: otra misión por desarrollar

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Tal vez la mejor manera de comprobar que tan efectivo ha sido nuestro sistema educativo es preguntarse si somos felices con lo que sabemos y hacemos. Sencillo.

Y ese ejercicio que nos puede meter en muchos recovecos y al mismo tiempo renovar nuestra avidez de conocimiento, al menos de algo que nos haga felices o nos dé cierto tipo de plenitud.

Para eso se debería pensarse un plan de educación para  encontrar las claves que permitan lograr que nuestra gente logre un uso pleno de sus capacidades. Esto que suena bonito, pero parece todavía estar en el terreno de la irrealidad.

Este  ejercicio tal vez también nos haga entender que una de las cosas más valiosas del tránsito por colegios y universidades ha sido algún “profe” medio loco, que más que conocimiento - al fin de cuentas no pesa tanto sobre todo hoy en día que navegamos  por el Internet -  es el que nos transmitió una forma particular de pensar o el carácter necesario para enfrentar cierto reto. El maestro que comunicó una actitud. Y las horas de ocio y de aparente pérdida de tiempo en las que con los colegas de farra aparecían las preguntas provocadoras de la existencia y nos hallamos asombrados o fatigados de lo aprendido.

Porque lo otro, el conocimiento en sí, como un universo habitado de preguntas con respuestas, esta allí en infinitos anaqueles de libros o en personas vivas que lo poseen.

Navegamos esta vez con El Buque de Papel en la comprensión periodística de lo que puede ser la educación en Colombia, si hubiese mayor conciencia política, más riesgos y formación del pensamiento y si el desarrollo empresarial estuviese más ligado al acceso de la gente en la educación.

Por eso vamos con una edición donde tendremos el testimonio de uno delos llamados “10 sabios”, que fueron convocados para la redacción del llamado Plan Decenal de la Educación, y que será la bitácora de la década que sigue. También, miraremos ejemplos positivos de educación con las uñas, en la costa Caribe, además del testimonio de los estudiantes de universidades públicas y privadas, agremiados en diferentes organizaciones, y para quiénes realmente está apuntado el plan: técnicos o profesionales. En ese debate y definición el partido estamos.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro y por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.