Edición 365

El ascenso en la curva de la vida

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"Inventas vitam juvat excoluisse per artes"

A quien ennobleció la vida cultivando las artes.

Virgilio en La Eneida.

Inscripción en la medalla que recibe un Nobel.

Los economistas, químicos e ingenieros gustan describir el curso de las cifras y la energía por medio de curvas y estadísticas. Por medio de complicadas ecuaciones y algoritmos trazan vectores, rombos, elipses, ángulos, y encierran así la realidad dentro de un laberinto. Sus esquemas visualizan con líneas, subidas y caídas el estado de la naturaleza, el hombre y los negocios.

Qué tal que no existieran las fábulas, la poesía, los cuentos, la digresión y la diversidad de ojos y visiones. El mundo moriría de esterilidad entre las cavilaciones frías de estos hirsutos especímenes. Parece que para ellos el hielo, el cuarzo, la molécula, la célula no tuvieran libertad. Que obedecieran simplemente sus leyes naturales y tuvieran que permanecer en hibernación y reducidas a la par de un cuadro hemostático.

Pero no. La vida es impredecible, loca, salta como un gamo, ruge como un toro en el matadero o pace suave como una vaca sobre el pienso. La vida humana no se sujeta a la voluntad y a la regulación de unos científicos en un laboratorio. Esa es la razón de que exista la Luna con cachitos y aretes y que el amor sea "como el niño, que entre más grande más va pidiendo".

Se oye por ahí que la vida cada vez se hace más aburrida y que cuando el ser humano va acumulando experiencias, pierde peso, ganas, y que ya no mira hacia adelante. Que los viejos miran para atrás, porque ellos ya no tienen porvenir. Son mitos que van llevando los desocupados a su desván. Y se lo creen.

¿Quién descubrió, qué academia premió con el nobel a los que exhiben el poder de un rolls-royce, al yuppi que se desviste dos veces por noche, a quien solo por ser joven y sin probar lo que son las estaciones, descubre que hay frío, calor, y otras pasiones diferentes a las que él padece? Ni siquiera la farándula premia a quien con plata trata de aparentar que es buen cantante.

La Academia sueca, no practica el deporte de buscar entre los viejos a los que cambian el mundo con su paciencia, su tenacidad y sus trasnochos. Mo Yan, que quiere decir "No Hables", es un joven a sus 57 años. Y, si examinamos a quienes logran convencer a los duros integrantes del jurado, son quienes para el común de la gente estarían en el declive de la producción.

La risa, la tranquilidad, la facilidad para dar un consejo en una escasa frase, son tesoros que no se consiguen con dinero, ni haciendo fuerza en un gimnasio o sosteniendo la respiración debajo del agua. Es el ingenio innato, la curiosidad diaria, el deseo permanente de cambiar el mundo, de inventar lo que la creación ajena nunca lo puso en la mano, lo que hace que el índice señale al inventor, al innovador, al destinatario del premio.

Por lo regular son los locos los beneficiarios de estos premios. Ellos creyeron en sus fantasías y persistieron en su locura. Cuando la Academia divulga el premio eso es lo que se lee en los diarios. Hicieron casi todo lo contrario de lo que se hace en los almacenes y fábricas: seguir unos "modelos" en serie. Ellos están fuera de la serie y llevan el sello de la originalidad, por haberse salido de unos moldes. Por eso están por encima de la curva de la medianía.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.