Edición 353

Compasión Vs Piedad

PDFImprimirCorreo electrónico

Es muy diferente hablar de compasión que hablar de piedad. La compasión es cuando el sentimiento de dar a los demás emana y fluye libremente de tu corazón sin ningún motivo externo. La piedad es el efecto de una reacción condicionada por las circunstancias externas que estás experimentando. Lo que la gente no ha entendido, es que la piedad es una de las vitaminas preferidas del ego.

Muchas veces nosotros creemos que estas dos palabras son sinónimas y las utilizamos dándoles el mismo sentido. Esto es lo que nos ocasiona malos entendidos y es totalmente incorrecto desde mi punto de vista.

Si alguna vez te levantas temprano, vas a un bosque y contemplas al amanecer toda la belleza de la naturaleza, verás que todas las plantas y las flores en el bosque se abren de hoja en hoja y de flor en flor emanando una fragancia que proviene desde su esencia y a su vez van liberando oxígeno puro. No importa si vamos al bosque o no, siempre este proceso se repetirá. El árbol nos da sus frutos, su sombra y su calor. Las flores nos dan además de su belleza, su fragancia y su aroma. De la misma manera la compasión brota de ese lugar sagrado natural que es tu corazón. Estés solo o acompañado siempre estará presente contigo.

La piedad definitivamente no es compasión. La piedad es una actitud impuesta o una reacción por una circunstancia externa que viste y te motivó a decidirte a ayudar, pero estrictamente motivado por lo que estabas viendo o experimentando en tu mundo exterior. Es muy diferente cuando actúas con compasión, ya que no hay presión de tu mundo externo. Es tan simple que podríamos decir que la piedad no puede crecer donde hay compasión o viceversa, porque el uno excluye al otro. Es lo mismo que si tú dices que eres muy amoroso y odioso, simplemente no puedes ser las dos cosas; o eres

odioso o eres amoroso. Ni cuando dices que eres alto y bajito. Ninguna de las dos se puede dar con la otra.

Imagina que ves a un niño que está sufriendo en la calle de frío, hambre y rechazo. Al verte te mira a tus ojos y te pide ayuda, y tu al observarlo y escucharlo decides lanzarte a la acción de ayudarlo, porque verlo con tanto frío y hambre te entristece y te hace sentir mal. En este momento estás actuando para ayudarle. ¿Crees que esto es compasión? Esto es lo que nos han enseñado que es la compasión o caridad o altruismo o amor. Pero quiero decirte que esto no es compasión. Esto es simplemente una reacción, una actitud impuesta que nace del exterior y que fortalece inconscientemente a tu ego.

¿Cuando ves a un niño en la calle sufres, te duele, te molesta o te preocupas? ¿Qué haces al respecto? ¿Actúas o sigues indiferente? Cualquiera que sea tu respuesta, ya que actúes o pases derecho y no hagas nada ¿Esta situación te perturba? ¿Crees que esto es bueno o es malo?

Si tu respuesta es que sufres y no haces nada para resolver la situación estás en un problema porque son dos los que ya están sufriendo el niño de la calle y tú y de qué te sirve tu sufrimiento si no actúas, o no puedes hacer nada? Quizás pensarás que no eres piadoso y si en el caso contrario ves al niño que sufre y le ayudas de la misma forma son dos que están sufriendo y mi pregunta es muy simple porque tienes que sufrir para poderte mandar a la acción de ayudar. Analicemos la situación más despacio. Cuando tú ves a ese niño sufriendo que crees tu que eso es bueno o eso es malo? desde pequeños nos han programado a reaccionar y tomar una actitud de víctimas o victimarios por el dolor ajeno y a sentirnos culpables de situaciones que en la mayoría de las ocasiones nosotros no podemos hacer nada y de qué sirve la preocupación o la actitud de buscar ser piadosos en múltiples ocasiones en las cuales nosotros no podemos hacer nada?

Si te autoevalúas podrás ver que inconscientemente tu ego se reconforta cuando se puede dar el lujo y el placer de ser el que administra el poder de tener piedad, de ser al que le tendrán que reconocer aprobar o adular por su gran acto de piedad por el que sufre, que es muy diferente a un acto de amor con compasión. Que es que para lanzarte a la acción de ayudar a un niño de la calle no necesitas ser estimulado ni presionado por el niño de la calle ni por nadie ni por factores externos. Cuando yo oigo en la iglesia que dicen señor ten

piedad ten piedad de nosotros no lo puedo entender porque DIOS que es amor y es la máxima representación de la generosidad y la compasión que emanan libremente de ese espíritu divino. Como puede dar piedad DIOS sólo puede darnos su amor y su compasión.

Y esto no significa que entonces de ahora en adelante buscarás la excusa para no perturbarte y no volver a ayudar a nadie porque tu ego se crece no lo vayas a malinterpretar porque recuerda siempre que no hay nadie tan pobre que no pueda dar ni tan rico que no pueda recibir, es dando cuando más recibes lo que tu haces por los demás jamás lo pierdes, porque siempre lo llevarás en tu corazón y nadie te lo podrá quitar, pero lo que tu guardas y atesoras para ti solo, fácilmente lo podrás perder; un secuestro una estafa un mal negocio o quizás un divorcio y ahí perdiste todo.

Es lo que imploraban en la santa inquisición cuando a las personas las quemaban vivas o en la esclavitud.

Si tú quieres experimentar la verdadera dicha y gozo que brotan de tu corazón te propongo que hagas este pequeño ejercicio,

Escoge un lugar donde puedas encontrar a alguien que tiene hambre ,o puedes ir a un restaurante o una cafetería y haz la fila para pagar el almuerzo y tan pronto como llegues al mostrador sin mirar para atrás en tu fila le dices a quien este en la caja registradora: por favor dame 2 comidas una para mí y otra para la persona que está en el puesto 5 o 9 pero sin mirar quien es, ni como es ni que tiene puesto si tiene dinero o no y le dices a la niña la condición es que el o ella no se pueden dar cuenta por ninguna razón que yo fui el que invité y pagué.

Al llegar a la caja esa persona y ordenar su comida tan pronto como le sirvan su comida y le digan que alguien ya pagó por ella, qué va a hacer esta persona inmediatamente preguntará QUIÉN PAGÓ Y PORQUÉ A MÍ y buscará hacer contacto visual con quien lo invitó y al no ver a nadie conocido que creen ustedes que hará?, pues le dirá a la persona que está en el mostrador que si no será que ella se equivocó que él no conoce a nadie y ella sonriendo le dirá que hay alguien que lo aprecia el o ella se sentará a comer

feliz y tú lo estarás observando pero sin que por ningún motivo esa persona pueda sospechar que usted fue.

Cuando en vez de hacer esto empiezas a mirarlo y a sonreír como diciendo yo no fui pero la sonrisa picaresca dice que si ese será no un acto de amor sino un altruismo por reconocimiento o piedad que son los alimentos preferidos del ego.

Si adquieres la costumbre de hacer actos de amor diarios sin esperar recibir nada a cambio ni si que menos reconocimiento veras como al muy poco tiempo estará tu espíritu volando muy alto.

Un acto de amor puede ser darles un regalo a tus padres seres queridos subalterno jefe que siempre han querido pero sin que ellos sepan que fuiste tú.

Un acto de amor es defender de la critica y de la envidia que tanto daño nos hace a un compañero sin que el sepa y ver como todo cambia a su alrededor.

Es servir o darle de comer al que tiene hambre sed o está sufriendo sin que sepa que fuiste tú y si se entera lo deberás repetir al menos diez veces más.

Pueden parar recoger o invitar a un mendigo a cenar o a un cine o a cualquier cosa y le dicen que alguien que lo aprecia mucho le encomendó a usted que le hiciera la invitación.

En Papa Jaime, Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.