Edición 367

La dictadura de las minorías

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Mucho se ha hablado en estos días sobre los diversos sectores de la sociedad colombiana y bogotana que claman y se rasgan las vestiduras por sus derechos, como "minorías", pero que terminan actuando como verdaderas camarillas y al mejor estilo mafioso: intimidando, amenazando y proscribiendo al contrario.

Llámense cristianos, gays, negros, amarillos, rom, todos actúan con la enfermedad de moda: el poder y emplean todos los medios para obtenerlo, especialmente el de hacerse las víctimas.

Nadie niega que estas "minorías" y lo pongo entre comillas hayan sido vejadas, perseguidas, discriminadas, y asesinadas por sus creencias y conceptos de vida y comportamiento. Ejemplos dolorosos como la persecución de los nazis a los homosexuales y católicos en la Krystall nacht o noche de los cristales rotos, donde pasaron a cuchillo a miles de personas con estas condiciones y que no comulgaban con la ideología del Partido Nacional Socialista, dirigido por Hitler y su banda.

O lo de los obreros que fueron en su momento minoría al reclamar sus derechos e inmolados en el Primero de Mayo, o las mujeres quemadas en la fábrica de Boston porque también exigían sus derechos de igualdad y respeto, las feministas un 8 de marzo. O los gays, como los de la película Harvey Milk, del homosexual gringo asesinado por defender su condición. O los miles de afroestadounidenses maltratados y asesinados.

Y ni hablar de nuestro caso latinoamericano e indígenas con las masacres de españoles conquistadores al respecto.

Pero tampoco nadie me puede venir a negar, que en nuestro país del sagrado corazón y derecho constitucional cuando conviene, estas mismas minorías están discriminando, atacando, persiguiendo y denigrando de las "mayorías" de la sociedad, es decir los que profesamos una fe distinta, y tenemos una piel distinta y mucha más una orientación sexual diferente (léase heterosexual en mi caso).

Lo del concejal Marco Fidel Ramírez, el de la familia es uno de los últimos casos de esta intolerancia. Él, por su confesión y militancia es un abierto opositor al homosexualismo. Dice el director de Canal Capital, Holmann Morris, que el cabildante le solicitó una lista de trabajadores del medio que sean homosexuales. Y ahí fue Troya. Luego vino el debate conocido por todos donde hubo acusaciones de persecución e intolerancia. Morris defendió la programación que le da acceso a las minorías raciales y sexuales, y el concejal defendió su postura, tildada por sus opositores de fascista y persecutoria. Al final, el concejal dijo salir del país por amenazas de muerte.

Y así podríamos seguir con casos y cosas de intolerancias e infamias. Esta última tiene una Historia universal, como dice el libro de Borges. Las "minorías" deben dejar de creerse y hacerse pasar por víctimas. Aprovechan que lo han sido, y no debieron serlo nunca, pero ahora aplican la ley del embudo. No se les puede exigir, como a los raizales de San Andrés (viví en la isla y sé lo que digo), o los negros, o a los rom. Casos conozco y bastantes de trabajadores que aprovechan su condición para no trabajar. Y no se les puede exigir calidad en su trabajo, so pena de ser tildado, de acosador o discriminador. Y lo dejamos acá: no debe existir violencia e intolerancia contra las minorías, como en Croacia contra los serbios, o en Bosnia contra los musulmanes y sus miles centenas de miles de muertos. Pero que no me vengan a joder ahora que a los de las minorías no se les puede decir nada porque ya actúan como mafias organizadas contra los que piensan como ellos: diferente.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.