Edición 370

El matrimonio gay es papa caliente

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Colombia, - está comprobado - es un país medieval, confesional, anacrónico, mojigato, lleno de tesoros, mares sin explotar y sorprendente. Es un mapa multicolor de pareceres, temores, genios que huyen, vivos que desaparecen y momias célebres.

El matrimonio gay es papa calienteHasta Colombia no ha llegado la globalización, aunque ya tenemos en la puerta de entrada como 20 TLCs. A Colombia no llegó ni el iluminismo de Voltaire, Diderot. Bolívar le concedió el título de emancipación de España, pero aún estamos anclados en dependencias extranjeras. Estamos colonizados por EE.UU., Inglaterra, Canadá, Brasil y por la banca internacional. Las minerías nos tienen de la lengua y Roma nos tiene asidos de la religión. ¿Quién nos librará de estos nuevos colonos?

Parece que estamos a misma altura de Papúa, en donde acaba de expedirse una ley en contra de la brujería. Aquí se halla reunido el Congreso que parece una olla de papas hirviendo, riñas de gallos o una caldera del diablo donde asustan y se cuecen micos y se desuellan seres como si no fueran humanos. No saben qué hacer con la reforma a la salud, con las pensiones ordinarias o con la ley del matrimonio de gays.

Todo les causa hedor, fastidio. Ni quieren oler lo que allí se ventila. Qué pereza debatir lo que nos les interesa a ellos. Si fuera rebatiña de puestos, nombramiento de magistrados, defensa de su fuero, acudirían presurosos. Pero como se trata de unas leyes que favorecen a grupos minoritarios, a personas que no son sus amigos, esos temas no les quitan sueño a ellos ni le gastan tiempo. Como ocurrió con la sesión citada por la Comisión 7ª para tratar sobre las quejas de quienes han sido maltratados en EPS y hospitales.

¿Qué importa que los futuros pensionados lo consigan por medio del sistema de prima media o por ahorro individual? Que eso lo decidan los fondos privados y que sigan esquilmando las cotizaciones y mordiendo el ahorro que está en sus manos. ¿Qué interesa volver a darle a las EPS antiguas con otro nombre la plata estatal para que ellos la administren a su amaño y sin probabilidad de control? ¿Qué les interesa a ellos legislar a favor del inmenso grupo LGBTI si ellos son de otra carne y hueso? Ellos no son cristianos como todos los demás matrimonios. Ellos son de otra naturaleza y genes.

Sí. En Uruguay, en Francia, en Europa, en EE.UU. se ha aprobado la unión entre personas del mismo sexo. A esto se llama globalización. Pero hasta Locombia no ha llegado esta nueva generación de pensamiento. Aún estamos en el oscurantismo que llevó a las piras a quienes no pensaban como Roy con su barrera anticuerpo ajeno. Pero, no. ¿Cómo es que se le ocurre dar vía libre a un matrimonio diferente al tradicional y confesional, aunque esté amparado en la misma constitución, art. 42?

Qué lenguaje tan piedrudo, tan anacrónico este de nuestro Congreso de estar pensando si las bancadas están de parte de dios o de belial. Tan fácil olvidan que este país, es un estado laico, separado de dogmas religiosos, civil, moderno, social y de derecho. Ni el senado ni la cámara son unos cónclaves donde se arrodilla uno ante un papa a que le de la bendición.

ElTiempo.com, ElEspectador.com, 2ElEspectador.com,

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.