Edición 355

El triunfo de la opinión y el tesón de un magistrado

PDFImprimirCorreo electrónico

Si no hubiera sido por la iniciativa y el tesón del magistrado de la Corte Constitucional José Ignacio Pretelt no tendríamos hoy la noticia de que hay ya una sentencia que trancó la avaricia de congresistas, magistrados y militares que estaban gozando de más de 21 millones de pensión vitalicia y otros que la esperaban cobrar.

El triunfo de la opinión y el tesón de un magistradoEl magistrado Pretelt hubiera podido callarse y seguir mirando cómo se procedía en contra de lo estipulado en la Constitución del 91 de que ninguna pensión podía sobrepasar el tope de 25 salarios mínimos, o sea 14 millones de pesos. Lo que viene viendo Colombia es que quien detenta el poder lo usa en beneficio propio aunque esa saltando la barrera de la Carta Magna.

Menos mal que no asistimos al triste espectáculo que presenciamos en la reforma a la justicia o en el proyecto del matrimonio gay en el Congreso. De nuevo, como en el caso de la reelección de nuestro anterior presidente, la más alta Corte ha mostrado su casta. El país temió que por los impedimentos alegados por algunos, porque se tocaba a los colegas y a los intocables con fuero, estuviera a punto de naufragar la ponencia del valiente juez Pretelt. Creímos que, tal vez, fallarían a favor propio.

Pero, no. Los medios ayudaron a la duda, diciendo que unos magistrados eran conservadores y otros progresistas y que se equilibraban las fuerzas. Pero triunfaron la ética, el bien del país, de la economía. Esta alta Corte demostró que estamos en buenas manos y que el mundo puede confiar en la guarda de la Constitución en este país de Santander, en donde la ley debe triunfar sobre las armas y el amor por el dinero.

El pueblo, los pensionados, los asalariados, los ciudadanos de a pie no han quedado burlados. Ya la Corte había decidido en otros asuntos a favor de la modernidad, de poner a la patria en un lugar acorde con los tiempos en materia de aborto, de la pastilla del día después y del matrimonio gay. Dicen los congresistas que la Corte está legislando en vez de ellos. Pues ahí lo van sabiendo. Si ellos no hacen lo que deben hacer la Corte, los ciudadanos, los tribunales deben actuar. El Congreso está demostrando que no están a la altura de las circunstancias, que en balde están recibiendo dietas, gastos de representación, y altas pensiones porque se han olvidado de los asociados a quienes consideran parias e ignorantes, como lo dijo uno de ellos.

Los jueces, los fiscales deben tomar ejemplo de esta importante decisión. No pueden ceder ni ante las dádivas, ni ante el poder de los corruptos ni temer hacer justicia so pretexto de cumplir la ley. Ya el Consejo de la Judicatura por boca del Presidente de la Sala Administrativa se lanzó al ruedo a favor de los ancianos, de los débiles en el caso de las cárceles y de los permisos a los condenados. Y prepara investigación a quien permitió la salida de un recluso con suerte.

La campanilla de los togados ha sonado duro y el mazo de la justicia ha caído sobre la nuca de los que pensaban que una ley espuria seguiría alimentando sus apetitos. Ayer llegó la hora de cerrar la talanquera y el boquete que ellos ladinamente habían dejado abierto a su conveniencia a los ojos de los de abajo.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.