Edición 359

Algo más que porno

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Una enorme almeja impresa en un pendón daba la bienvenida a los visitantes del primer Festival Internacional de Cine Erótico de Buenos Aires, FICEBA, que se llevó a cabo el fin de semana en el complejo de Costa Salguero, a orillas del Río de la Plata.

Y con este mensaje subliminal, por aquello de la “concha”, (como se le dice a la vagina en estas tierras) hombres y mujeres de variopinta edad hacían su ingreso al complejo con más ganas y ansiedad que frescura. No faltó el tipo de las películas con gorra calada casi hasta los ojos, con cámara fotográfica en mano y una mirada ávida, perdida, que si hablara…manos sudorosas y queriendo pasar de incógnito; como si le diera pena o vergüenza.

Tampoco faltaron los desinhibidos a la cita de tres días, y que no dudaron en subir al escenario cada vez que algún maestro de ceremonias requería su presencia para simular sexo en vivo con las actrices porno que hacían baila del caño, o striptease.

El festival de cine erótico, el primero que se adelanta en la capital argentina, fue la excusa para reunir bajo el mismo techo a productoras de películas para adultos, como también de las hoy florecientes industrias de juguetes sexuales, acompañantes o escorts, y hoteles gay y para swinger que abundan en esta ciudad.

Y con todos los que hablamos, siguen en el debate de si la pornografía puede considerarse erótica, o viceversa, lo erótico es también pornografía. Diferencias tan sutiles como una caricia, o la imagen en primerísimo primer plano de una penetración anal. Y respuestas todas, como también críticas a lo que llaman “mojigatería” o “doble moral”, que aún subsiste en una de las ciudades de mayor apertura en el tema sexual del mundo. O al menos eso cree uno en el norte de nuestra Suramérica.

Cuando el debate y los shows en cada tarima, cuando las promotoras esbeltas entregaban sus volantes, y casi a medianoche del día inaugural, la entrada de una figura revolucionó a los ya cansados asistentes: Illona Staler, la reconocida Cicciolina, era la figura principal del FICEBA.

La mujer de las primeras fantasías sexuales de millones de hombres y mujeres en todo el mundo, cuyas películas pornográficas tenían que ser sacadas por los hermanos mayores; no existía el DVD y mucho menos You Tube.

Entrados en sus 60, la ex diputada italiana que promovía proyectos de ley para el sexo libre en parques y avenidas en la mojigata Italia, se desplazaba como levitando, envuelta en un traje color marfil ceñido al cuerpo, mientras sus feligreses se rendían a sus pies, y después, cerca al paroxismo querían tocarla, acariciarla, aplastarla, mientras que sus “gorilas” repartían codo de lo lindo.

Fue tal la conmoción de los asistentes al festival que uno se animó a subir a la tarima para hacer un baile erótico con dos minas, animado por la Staler, y al final confesarle que vio sus películas (imagino que Cicciolina Número Uno, donde una de las protagonistas hace el amor con un caballo) que colecciona sus pelucas, que se la hizo más de una vez en su nombre. “Cicciolina, gracias por enseñarme lo que es el sexo”, gritó a rabiar mientras se vestía.

Así que vamos esta vez con este tema que despierta tantas pasiones y enconos: El sexo. Algunos lo consideran el motor del universo; otros, dicen que sin amor es vacío. Unos más que es pecado y la condenación en los asadores del infierno.

En fin. Esta vez hacemos un recorrido cotidiano por este mundo que genera millones de dólares en ganancias, con conceptos tan dispares como culturas hay en el planeta, con ideas encontradas y choques. Fotos y sonidos, para ustedes, navegantes de El Buque.

Periodismo y Periodistas

Presentamos en este número, la segunda entrega de la serie “Periodistas y Periodismo”, una serie de charlas magistrales que adelantan varios colegas en la Maestría de la Universidad de Buenos Aires. 

El objetivo es que estos periodistas piensan y re piensan el “oficio”. Hoy le corresponde el turno a Juan Garff, editor jefe de la agencia de noticias alemana DPA. Su mirada: la del periodismo a mil por hora, como impone el estilo de trabajo en una agencia. Igual, reconoce la cada vez mayor concentración de los medios de comunicación y el empobrecimiento laboral de los comunicadores, como el de otras profesiones, donde hay que hacer más, para más, y con menos recursos y menos salarios.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro y por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.