Edición 353

Referendo para la paz: pifia y contrasentido

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El llamado Proceso para la Paz que iniciaron el Gobierno Santos y las Farc en La Habana ha resultado, con el correr de los días, un galimatías. Carreras de De la Calle con su portafolio bajo el brazo y protagonismo electorero de los representantes de las Farc a través del micrófono abierto a todas horas.

La sufrida paloma de la Paz ha sido la gran víctima. Muchos quieren sacar a flote sus alas y ganar dividendos cada vez mayores. Y otros la quieren esconder y dejar en la selva y en las calles de las grandes ciudades, entre cilindros, secuestros, huecos, redadas y explosiones.

La opinión pública mira a lado y lado y no entiende los visajes, los anuncios parciales de las etapas y cronogramas que se han programado y alargado. Cada vez le crecen más pelos al gato que entorpecen y hacen pensar que la "negociación" no es seria.

Se ha hablado de Paz. ¿Cuál paz? Paz entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno. Que cesen las hostilidades en las vías, los secuestros, los ataques a pobres poblaciones seleccionadas en el mapa desde hace más de 50 años. Que cesen las masacres como las de Tacueyó o Mapiripán y los desplazamientos y usurpación de tierras de campesinos y favorecimiento a las operaciones de narcotráfico en sus corredores. Que haya cese de hostilidades y se desmovilicen sus frentes y que haya entrega de armas y reparación de las víctimas. Y que se le garantice a la sociedad que no habrá impunidad para los delitos de lesa humanidad.

Como se aprecia, de la paz que se habla es de una Paz parcial. Porque la violencia y la inseguridad en Colombia no proviene únicamente del seno de las Farc. Hay, por lo menos otros tres sectores que las causan. Es una minipaz lo que se está fraguando. Se están dejando de lado el ELN, la lucha contra el narcotráfico y cerrar las puertas a los nuevos focos que se han denominado Bacrim. ¿Se están cuadruplicando los esfuerzos para lograr una paz con todos los actores que hacen de nuestra patria un país cada vez más vulnerable e inseguro?

Ahora, el Gobierno con gran pompa está impulsando un referendo "para que el pueblo apruebe lo que se está acordando en La Habana". Y se hace énfasis que los acuerdos estarán "por fuera de las Instituciones y de la Constitución". Los acuerdos serán atípicos y estarán fuera del marco de lo que hasta ahora se ha llamado justicia. Será algo único, será un pacto similar a un perdón y olvido por parte de la sociedad por anticipado para que las Farc empiecen el proceso y reintegración a la política tradicional, al desarme, la reparación de víctimas, que puede durar diez años más.

Mal puede avalar el Ministro saliente Carrillo la propiedad y validez de un referendo, mecanismo constitucional, para sellar unos acuerdos "por fuera de las instituciones y de la Constitución". Quedaría viciado en su mismo concepto tal esperpento si el Congreso llega a aprobar ese procedimiento. Sería una contradictio in terminis. Al pueblo informado no se le puede engañar. Tal engendro está llamado a ser un ser nonato o a nacer muerto o a ser declarado "inconstitucional" porque da un golpe a la democracia y a la tradición institucional.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.