Edición 353

Año nuevo, retos grandes

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Elecciones al Congreso y Presidencia, mundial de fútbol y expectativa por firma de proceso de paz mediático, como todos, y sin hablar de posconflicto.

El año nuevo 2014 traerá noticias bisagra para el país. Para nadie es un secreto que cada tiempo de elecciones trae cambios, al menos de imagen publicitaria y uno que otro movimiento en las curules y conformación de un Congreso cada vez más deslegitimado y que legisla para beneficio propio y de intereses sectoriales que pusieron sus fichas en Senado y Cámara, pero que no trabaja para el bien común, o miren los salarios que ellos mismos se pusieron en la Constitución del 91 y que no van a cambiar.

Del mismo modo, para nadie es un secreto que Santos será reelegido porque no hay contra quien. Los candidatos presidenciales, como Oscar Iván Zuluaga, son buenos tipos, pero no tienen el carisma ni lo que se dice popularmente: "pegue" o "perrenque" para hacer un real contrapeso en un país acostumbrado a votar no por ideas o programas, sino por imagen, "comandantes papitos", voto por plata (ya no teja de zinc o tamal con aguardiente) o por la inercia de subsidios y dádivas de quien ostenta la maquinaria en este momento.

Y el tercer componente de este nuevo sainete es el que se escenifica en Cuba. Un proceso de paz mediático, promesa electorera de campaña Santos y que es claro objetivo para su reelección. Las Farc aprovechan el escenario porque saben jugar política y mediáticamente. Saben que están en un momento donde deben arañar algo para después de. Además, la baja de sus cabecillas hace pensar a los secuaces que están al frente.

Pero así se firme el tema, algo que el mundo ha esperado durante 50 años, nadie ha hablado, ni habla, del posconflicto. Y esa palabrita tan compleja es tan simple imaginar qué van a hacer los angelitos que dejan de combatir, extorsionar, secuestrar, asesinar... ¿ocuparán escaños en el Congreso? ¿manejarán taxi como los desmovilizados del M-19?, ¿conformarán peligrosas bandas de fleteo, atracos a bancos, secuestro, narcotráfico, como sucedió en Guatemala o El Salvador? ¿se repetirá la historia de los paramilitares rasos, que luego de que se acabó el subsidio otorgado por el gobierno de turno, agarraron monte de nuevo con las armas que nunca entregaron y hoy los llaman, en lugar de neoparamilitares, sofísticamente 'bandas criminales'?

Galones de babas de nuevo se emiten sobre el tema, pero nadie ha dado en el clavo de mencionar que un posconflicto cuesta un Potosí. Porque además del apoyo sicológico necesario para gente que nació, creció, vivió, asesinó conflicto, se requieren de pingües recursos para trabajo, productividad, estudio, re enderezar vidas que no es nada fácil sin compromiso de todo el Estado, y especialmente de la gente. ¿Los colombianos, empresarios, maestros, estudiantes, deportistas están preparados para aceptar al otro de la guerra o se le hará el feo como a los que decidieron en su momento dejar la barbarie?

Preguntas pendejas seguramente para muchos, pero para quienes nacimos en conflicto, estudiamos en conflicto y vimos tantos fracasos como Tlaxcala, Caracas, Caguán, Maguncia, lo de Cuba, es el mismo repetido.

Tema diferente despierta el mundial de fútbol en Brasil. Cuando la pelotita ruede el 12 de junio, todo el planeta se paralizará para vibrar con el deporte más popular del universo. Y Colombia allí. La selección tendrá una dura parada con el grupo de primera ronda: Japón, Grecia y Costa de Marfil no son peritas en dulce. Confiemos todos en una buena actuación de los muchachos de Pekerman, o como dicen en la misma argentina, los "pekerman boys". ¡Aguante Colombia!

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.