Edición 369

¿Qué es la educación, a secas?

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Los animales que no piensan, que llevan en su cabeza un yugo o en su cuello una cadena o en su pico el sabor del néctar no necesitan educarse. Tampoco el león o los perros de caza porque llevan en su sangre y en los dientes el instinto de matar para salvar su pellejo. Solo el ser humano, el ser más indefenso sobre la tierra, debe ser aconductado para sobre-vivir.

¿Qué es la educación, a secas?A diferencia de los caballos, de los cabritos, de los caracoles, los humanos necesitan alguien en su cercanía que los auxilie desde que nacen. El mulo le da una patada un día a su engendro para que vaya a cargar bultos, el cóndor echa a volar por el abismo a su crío desde la cima y lo despide, la gallina un día deja de arropar bajo sus alas a su polluelo.

El humano recibe una palmada por saludo cuando nace y en seguida es bañado, perfumado y sus progenitores lo miman con cuidados para que no caiga y coma a horas. Empieza muy pronto a recibir, como un motor, impulsos, órdenes y a cambio tiene a su mano alimentación, techo y calor para no morir de frío.

Aprende a succionar el pezón, a llorar, a reír, a dormir y pronto da sus primeros pasos bajo la guía y la mano que lo cuida. Otra cosa sucedió, como dice el mito romano, con Rómulo y Remo. Sus padres, Amulio y Rea Silvia los abandonaron en una cesta junto al río Tíber y una loba gestante, Luperca, les prestó sus ubres y su guarida. Un pastor, Fastolo, los encontró y les reveló la verdad de su destino. Ha llegado hasta nosotros la fama de que Roma los tuvo como fundadores.

Pero esa no es la suerte de todos los humanos. Ellos nacen de unos padres en una época y dentro de una cultura y civilización que los devora con sus reglas y convenciones. Tienen en su cerebro neuronas suficientes para dominar el mundo, pero deben someterse desde su cuna a la voluntad de sus mentores oficiales quienes tienen la misión de entrarlos al redil en donde pacen los doctores, las políticas y los comerciantes.

De nada vale el alto coeficiente intelectual, la autonomía, la creatividad inicial que habita en el interior de cada individuo humano. Los modos de producción, las necesidades del mercado, los intereses de los gobiernos echan por tierra las posibilidades que subyacen en el cerebro de niños inocentes a estos muros que los detienen y castran. Se les cambia su sello original y se les pone la etiqueta de la educación formal en colegios y universidades.

Cuando el joven llega a la edad de producir han pasado 25 años y sale a un mundo de ficciones y realidades que está lejos de sus ambiciones. Hay un freno en su Destino y se encuentra dimidiado. ¿Qué ha hecho el Estado para quitarle la espuela, para inutilizarlo y hacerle aceptar un puesto que no satisface sus anhelos? Llenarlo de conocimientos estériles, de categorías etéreas, de modelos traídos de territorios ajenos a nuestra idiosincrasia y a las necesidades de nuestra región.

En suma, la educación básica primaria, secundaria y la universidad no están brindando a sus estudiantes las herramientas necesarias para construir un país y una Suramérica a tono con la investigación, las innovaciones industriales y el desarrollo humano dentro del entorno de la globalización. ¿Para qué sirve, entonces, nuestra llamada Educación?

Fotografía tomada de Liberación ahora

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.