Edición 352

Veinte años no son nada y a la vez mucho

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Cuando Andrea Echeverry cantó "El Álbum", uno de los temas que le dieron más fama a Aterciopelados, en el cierre de Rock al Parque 2014, era inevitable volver la mirada y recordar esas fotografías que quedan en la mente de los momentos que dos generaciones de colombianos han vivido en el festival gratuito de rock más grande de América Latina.

Veinte años no son nada y a la vez muchoRecordar cuando teníamos el pelo largo, y hoy ya no tenemos pelo; o los muchachos de La Fuerza de Paz, ese grupo de quienes comenzaron a cuidarnos en los primeros conciertos, cuando las peleas eran el pan de cada presentación. Hoy, con dos décadas y varios kilos de más, fueron homenajeados por Bertha Quintero, a quien llaman "la mamá de Rock al Parque", mientras estuvo en la Secretaría de Cultura de antes en Bogotá.

Skinheads, punkos, hardcoreros, metaleros, blueseros, roqueros, amantes del pop, todos reunidos en un escenario que probó hace tiempo que es el sitio para los grandes conciertos en Bogotá, como es el Simón Bolívar, y no tienen que andar buscando más (salvo que los intereses de los dos o tres empresarios de Veinte años no son nada y a la vez muchosiempre, dejen de manipular opiniones y decisiones, como para vender alcohol hasta altas horas de la madrugada, con las consecuencias que la incultura ciudadana afincada generaría).

Memorable fue la jornada de este año de Rock al Parque, con la recuperación de espacios que habían quedado relegados o guardados en un baúl (las ruedas de prensa), y con una apuesta por ampliar la propuesta musical con más de 100 bandas, nacionales, distritales y extranjeras. Hubo momentos para aplaudir, como la organización y el comportamiento de los más de 400 mil ciudadanos que abarrotaron al parque Simón Bolívar durante los tres días de festival (roto el record de asistencia y reconfirmado el patrimonio que tiene la ciudad con este festival).

Ahora, punto aparte fue ver a Santiago Trujillo, director de Idartes, echarse el palomazo con Aterciopelados y tocar el violín con maestría en el tema Sortilegio y en Maligno.

Veinte años no son nada y a la vez muchoEsta fue una versión para el recuerdo, con los fuegos pirotécnicos y grupos maravillosos como Cultura Profética y otros no tan conocidos en el país, como Muchachito Bombo Inferno, De la Tierra y con otros referentes mundiales de la música, como Molotov, Exodus o Anthrax, que cerró con broche de oro.

La apuesta sigue rodando, como la música. Pasaron 20 años, que como el viejo tango dice no son nada, pero a la vez nos platean la sien a quienes hemos seguido la movida a lo largo de dos décadas.

Así que sin más y como reza el lema: ¡larga vida al rock and roll!

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.