Edición 374

Gracias…totales

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Así como la noticia de su accidente cerebro vascular llegó una mañana de abril de 2010, la de su deceso confirmado también llegó de sorpresa.

Hoy y como pólvora se regó la información constatada por su familia en el Facebook del artista donde siempre se informó sobre el estado de salud de Gustavo Adrián Cerati Clark, una vez quedó en coma por la trombosis que lo atacó una vez descendió del escenario en Caracas, donde acababa de terminar uno de los conciertos de la gira de su último disco grabado "Fuerza Natural". Dos días antes se había presentado en Bogotá.

Se escuchó por radio, las redes comenzaron a reventar y los amigos, los cercanos, las anclas que aún mantengo con Buenos Aires, donde viví casi dos años, también trinaban a lo loco: finalmente Cerati dejó de luchar, o tal vez ya lo había hecho desde 2010 y fue su madre, Lilian Clark, junto con su familia quienes no dejaron que lo desconectaran del respirador que lo mantenía vegetal y las funciones básicas de su cuerpo que poco a poco se fue minando, hasta hoy: un paro respiratorio acabó con su vida.

De inmediato las imágenes de los primeros vinilos que escuché en la vida de Soda Stereo, la banda que lo catapultó a la fama y al rock en castellano (hablo de 1986) volvieron a mi mente como una avalancha de sensaciones, de escuchar clandestinamente lo que no pasaba la radio en ese año, cuando el merengue dominicano reinaba.

En el Colegio Cafam, donde hice mi bachillerato y me gradué, con mis amigos escuchamos a Soda y esa voz profunda, sexy, hasta filosófica de don Cerati, que nos ayudó además a enamorar a las primeras novias, y a soñar en que sí era posible hacer música rock por estos lares, y no solo los gringos o británicos eran los que mandaban. Y la explosión fue fantástica. Hoy, sus banderas y ese sueño que trabajaron esos primeros roqueros se hicieron realidad y su legado lo constituyen espectáculos como Rock al Parque, en Bogotá, Alta Vista de Medellín, Manizales Grita Rock, entre otros.

Lejos quedó el tiempo del primer concierto en Bogotá, Plaza de Toros La Santamaría, en 1987, cuando causaron sensación y hasta programa Show de las Estrellas de Jorge Barón coronaron.

Lejos en el tiempo, los conciertos de la gira de Canción Animal, y luego las dos de las despedidas (1997) y 2007, con el Me Verás Volver, la última reunión de la banda.

Y cerca, en el corazón, quedarán sus letras, su historia, de uno de los iconos de mayor renombre en la historia musical roquera hispanoamericana, como la lucha y vida de alguien que amó y vivió por y para la música y nos enseñó que soñar, en estéreo, sí es posible.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.