Edición 374

Libertad para Asia Bibi en Lahore, Pakistán

PDFImprimirCorreo electrónico

Me ha llegado a los oídos como una llamarada la noticia de que Asia Bibi desde 2010 está siendo procesada en Lahore, Pakistán por el delito de ser cristiana. Su cara de paz y serenidad dice a las claras la diafanidad de su temperamento.

Libertad para Asia Bibi en Lahore, PakistánBibi no es una terrorista ni ha ayudado a un genocidio ni ha matado a nadie. Ha cometido el sacrilegio de pensar y orar conforme a su credo religioso. Pero un Tribunal en su país acaba de confirmar sentencia a muerte acusada de blasfemia contra Mahoma.

Asia Bibi no es una joven callada. Es activista, mujer prominente en su país y merced a ello fue galardonada por la Organización Hazteoír en 2012.

Dos hermanas y correligionarias del Islam, compañeras de trabajo como obrera la acusaron falsamente y 20 Mulanes respaldaron dentro de la Sala y supervisaron el juicio presidido por Anwar ul Haq quien confirmó el pasado jueves la sentencia a muerte de primera instancia.

Ante tal noticia, sucedida en un país lejano y de costumbres antiquísimas, cercanas a la época de Jesús en Jerusalén, queda uno estupefacto. Recordamos las dos escenas en que defendió y libró de lapidación a una mujer acusada de adulterio y censuró a los fariseos del Sanedrín quienes santificaban el sábado y rezaban en público para alabarse de su fe. "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí".

A pesar de que las sociedades humanas cada vez son más globalizadas y se juntan en la misma mesa y en viajan en los mismos aviones, todavía hay costumbres que no se han puesto a tono con las legislaciones internacionales sobre derechos humanos fundamentales.

Pensar, creer en su corazón, rezar una oración por alguien que alaba o pide, son cosas mínimas que se deberían respetar.

Hay conceptos, razones íntimas, que están inscritas en, no en una ley o una piedra, sino en la conciencia universal. Unas cosas son obvias, se entienden, porque son justas y no hieren a nadie.

Solo dioses de la antigüedad obraron como humanos cruel y cruentamente y son producto de la leyenda escrita o versificada oralmente. Es decir, dioses que según el mito o la imaginación obraron como hombres poderosos a sangre y fuego y hasta se convirtieron en águilas o dragones para vengarse o pedir satisfacción.

Asia Bibi solo es una mujer, trabajadora, con la frente en alto, hija de este mundo, que siente en su sangre la suerte de su pueblo y trata de mejorar la vida de quienes están a su alcance.

Con nuestra voz y aliento, con el instrumento de la palabra y el apoyo inmaterial del deseo de que se haga justicia, va hacia todo el mundo nuestra petición para que gobiernos, jefes de Estado y ciudadanía hagan ver a las autoridades de Pakistán, que tal sentencia, asentada sobre frágiles acusaciones lanzadas por compañeras y surgidas de un simple altercado verbal*, se debe revocar.

Mas información en aciprensa.com*, ABC.es, Citizengo.org, Wikipedia.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.