Edición 371

Los extranjeros creen en el fútbol colombiano

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Desde hace años se viene escuchando que el fútbol se va a acabar porque ya no hay materia prima. Es decir, cada vez son menos los chicos y chicas que se dedican a esta profesión en serio, porque no hay apoyo y el que existe es totalmente interesado y mercantil.

Ejemplos de sobra existen con los dos equipos grandes de Bogotá, donde los pelados que tienen futuro en el balón, deben pagar a sus técnicos y promotores, o los manager que ya aparecen desde la adolescencia y con contratos leoninos hipotecan el futuro y las ganas de esos proyectos de futbolistas y de seres humanos.

Cualquier parecido con la época esclavista no es fortuito. Pero en lo que sí hay coincidencia, en toda Colombia, es que salvo contadas excepciones, los equipos nacionales no creen en sus juventudes y cierran el espacio a los jugadores de sus propias regiones. En este caso hablo de Bogotá y de Santa Fe y Millonarios, que no le apuestan a la cantera y sí a otras regiones y proyectos lejos de la ciudad, por la que al parecer no tienen un pito de sentido de pertenencia.

Es comprobado y lo digo con conocimiento de causa, que en Millonarios cobran plata para que algún muchacho llegue a la profesional, e igual situación ocurre en Santa Fe, aunque no tan de frente ni tan descarada.

Muchos muchachos que la rompen y ganan los torneos nacionales juveniles, como la categoría de Millonarios campeona en 2011, no llegaron a profesionales y abandonaron el fútbol. Por las toldas rojas funcionó parecido: llegó el final de temporada y les dijeron por teléfono que muchas gracias pero que no volvieran. El interesado planteaba qué se podía hacer: y allí venía el cobro.

Y mientras esa miopía sigue contribuyendo con el fin del fútbol bogotano, está de moda y cada vez más, que se instalen representaciones de los equipos internacionales para buscar jugadores y llevarlos a estudiar y a hacer su vida en Europa o en Argentina. En Bogotá tenemos campamentos o sedes del Real Madrid, del Milán, del West Ham United, del Albion, de River Plate y de Boca Juniors, entre otros.

Representaciones formales y serias que buscan dar las oportunidades que se van cerrando, porque en Bogotá y Colombia se dejó de creer en las virtudes del futbolista de base, y se mantiene la misma ecuación, directivo, manager, equipo, donde el jugador sigue siendo explotado, carece de seguridad social y vive con salarios de hambre (cuando pagan).

Esas actitudes mafiosas son las que están acabando con el fútbol bogotano y colombiano, porque a pesar de que se diga que esta nueva generación nos traerá alegrías, como en el mundial pasado de Brasil, todos los integrantes de la selección Colombia se han formado afuera, no con los equipos criollos.

Cuando se vuelva a la base, el fútbol tendrá para vivir más décadas. Por eso, ejemplos como las escuelas que trabajan denodadamente y a veces con las uñas, y donde se forma al futbolista y al ciudadano con valores, son dignos de aplaudir y de imitar, y son una bofetada a los esclavistas, ex senadores y mafiosos que siguen dominando al fútbol colombiano en todas sus categorías.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.