Edición 353

Bajel de ilusiones

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Para fugarnos de la Tierra

un Libro es el mejor Bajel -

y se viaja mejor en el Poema

que en el más brioso y rápido Corcel –

Del poema Ensueño. Emily Dickinson. Traducción de Carlos López Narváez

Tomo hoy la palabra que utilizó la dama de blanco, Emily, para denominar al libro: bajel. Barco, buque, fragata, nave de río o de mar, navío o cataramán, nao o carabela que ondea sobre aguas dulces o sal-odres. Palabras que nadan, sobreaguan y transportan felicidades, aventuras, ansias de conocer y de mirar el nacimiento y la puesta del astro rojo.

Bajel, es nave de fantasía, juguete para hacer flotar sobre cubierta la ilusión de viajar y de llevar un equipaje de sueños. De subir a bordo en la mañana y dejar que la amarra que lo cuida como a un perro lo sostenga y perfile su quilla y proa a la deriva solo para sentir el viento y el paisaje.

Así es el bajel que un poeta del Río Cali ha construido y lo ha echado a navegar ya casi en la confluencia del Río Aguacatal con el Río Cali, bajo el puente frente a La Portada que inicia la vía a Dagua y Buenaventura.

Es una miniatura. Es un juego de niño grande. Ya había fabricado dos, de hojas gigantes de árbol, con mástil y vela. Pero habían naufragado o algún corsario lo habría atacado y hundido. El de ahora tiene base de icopor, tiene antena de radar, mástil alto, hornos de caldera y bandera roja. Su capitán está uniformado de rojo y es Papá Noël.

Qué de minucioso fue el trabajo en el astillero donde fue construido. Cuántos millones no habrá invertido. Cuántos días y noches habrá gastado en diseñar, comprar los materiales y obreros habrá pagado para soltar por fin su bajel a dominar los azares de los días. Y qué felicidad el día que en camiones logró transportar su obra y bajarlo desde el puente al Río...

Desde hace cinco días lo hemos visto orondo navegar como un transatlántico en ese largo, largo viaje que le planeó su fabricante soñador. Saldrá mil veces de su puerto fijo, dará una vuelta en redondo, rehará sus pasos y volverá al atracadero para saludar de lejos a sus nuevos espectadores. Luego de una espera razonable, el bajel se desprenderá de sus amarras y volverá a surcar las aguas turbias y el oleaje le hará salpicar a los ocupantes sus vestidos.

El alma marinera del fabricante ha cumplido sus ilusiones. No solo ha construido el bajel con sus propias manos y curia de recoger de entre las basuras la quilla, el mascarón y las velas sino que lo ha dotado de los instrumentos y menaje necesarios y lo ha confiado a un Capitán que lo guíe a buen puerto.

Desde tierra, nosotros los caminantes diarios por tierra lo veremos desde la lejanía del puente por donde pasamos y saludaremos con la mano alzada a los ilustres viajeros que nos miran desde las ventanas de sus camarotes.

Congratulaciones, a tu alma de bajelero, gentil marinero y amigo de los viajes por sobre las aguas y entre los vientos y tempestades. Ojalá tus sueños e ilusiones sigan navegando con buen río y pacífico regreso. Que ningún pirata o corsario aborde tu navío y que el sueño que tuviste de surcar aguas tranquilas o tormentosas tenga un final feliz al muelle donde echaste al agua tu bajel.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.