Edición 359

La memoria es un perro caprichoso

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Hasta hoy por la mañana estaba bastante preocupado por mis olvidos involuntarios. Creía con algo de bochorno que se me estaba acercando mucho el bicho incómodo del Alzheimer.

Para escaparme de tanta noticia repetida por los periódicos nacionales en estos días sobre el prestigio en baja de la Corte Constitucional y del tortuoso camino de las negociaciones de paz, estoy leyendo el jugoso contenido de El País de España. Qué tratamiento de la noticia y qué frescura de escritura y variedad de temas. Humor para reír largo y excelente diseño.

Los ojos me saltaron cuando vi el título que Daniel Mediavilla puso en la punta del anzuelo para que abriera mi asombro con los avances de la neurociencia.

Resulta que el cerebro es como un celular actual. Cuando uno empieza a escribir un correo apenas punza la primera letra, aparece de inmediato una serie de palabras para adelantarse a completar la idea. Allá en el interior de la memoria del aparato hay un proceso de selección que parece magia. Y casi siempre acierta y siempre ayuda.

Recuerdos, olvido, memoria son los ejes del estudio que han llevado a cabo las universidades de Birmingham y Cambridge y ya han publicado trabajos de importancia. La memoria no es un sistema final, o sala perfecta donde se guardan datos que se activan cuando se trata de recordar. Para lograr éxito en poner sobre la mesa el menú, ya sea el nombre de una actriz de cine, de un lugar o la manera como sucedió un atraco, el cerebro no obra como un dispensador que le oprimen un botón para que deje salir una moneda o un paquete de palomas de maíz.

Recordar o tener buena memoria puede ser un proceso corto o más o menor largo. Los nombres, lugares o sucesos se almacenan en el olvido y hay que sacarlos de allí con el recuerdo. Trae, entonces, Mediavilla la frase que encontró de Ray Loriga: "La memoria es el perro más tonto, le tiras un palo y te devuelve cualquier cosa".

Qué hallazgo más sensato. La memoria no es una grabadora que guarda todo y uno puede encenderla, ponerla a rodar y... ¡zas!, reproduce el sonido o la imagen. Es más, si alguien se esfuerza por recordar el dato, este se hundirá en el olvido. Habrá que reaprender el concepto de memoria sin forzar el aparato. Entre más juguemos con los recuerdos, ellos irán en retirada. No hay afán para olvidar. Y disfruten todo el texto de Daniel.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.