Edición 375

Encíclica papal: una advertencia para Colombia

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"Alabado seas, mi Señor", cantaba san Francisco de Asís.

En ese hermoso cántico nos recordaba

que nuestra casa común es también como una hermana,

con la cual compartimos la existencia,

y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos.

Comienzo de la Encíclica del otro Francisco.

El Papa actual, como nuevo pobrecito y amigo de las aves y las flores del camino, ha vuelto sus ojos a la casa común de todos los habitantes del mundo que es la tierra. La ha visto despojada de hierba, de especies animales, de frutos silvestres, de riquezas profundas*. Ha previsto una visita a Colombia y quiere encontrar un pensamiento y nuevas políticas que no atenten contra selvas, ríos, fuentes hídricas, flora y fauna.

Los papas en sus encíclicas siempre dirigieron mensajes de tinte dogmático y magisterial sobre temas de doctrina interna de la Iglesia. En esta encíclica el pastor, discípulo del mínimo y dulce Francisco, amigo del Lobo de Gubbia, lo invita de nuevo a cerrar sus fauces avaras y no desolar pueblos y bosques, ríos abundantes y fuentes humildes y a matar ovejas mansas y quitar sus casas a pequeños campesinos, como lo lloró hace años el poeta Darío.

En verdad, la encíclica es una clara advertencia a todo el planeta y, en especial, a Colombia que se dice católica y dueña de la mejor economía hoy por hoy. ¿A costa de qué?

Cuando llegó Colón descubrió un Dorado que aún permanece mermado en su seno. Llegaron luego de España, Inglaterra, Francia guerreros a colonizar y hubo despojo que se fue en barcos y Bolívar defendió el terruño con la sangre criolla. Salieron Virreyes y la Nueva Granada se convirtió en la Gran Colombia. En 1819 se estrenó el nombre de República de Colombia y empezó la historia de esta rica Nación.

Pero el Lobo extranjero ha vuelto con nombre de Inversión, llamado con bombos por los dirigentes nuevos de la antigua colonia extranjera. Y el despojo se ha vestido de victoria para la economía y el aumento del PIB. Las explotaciones de petróleo con fracking, carbón, níquel, esmeraldas, oro y hasta uranio se están yendo en containers para Alemania, Estados Unidos, Canadá, España, Corea y ahora China. Sin contar las devastaciones del territorio en triángulo amazónico y la tala permitida de bosques centenarios con detrimento de aves y flores y micos y dantas y plantas medicinales y el detrimento ecológico.

¿Hasta donde entrará el diente carnicero del lobo actual? Hoy se viste de frac y tiene cartera de hacienda y de minas y de ambiente. Como el famoso gato anda escapado de la casa de mamá Leonor y ha vuelto a decir la frase "voy a volverme pateta". No importa que en la letra de otra canción menos conocida diga: Art. 8: Es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación.*3

Gracias, Papa Francisco por estas palabras sabias para nuestros gobernantes que llaman prosperidad a tanto despojo patrio.

Más información en: Vatican.va, El Espectador.com, Tierra Minada, El Tiempo.com, Semana.com.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.