Edición 359

Adiós, tierra, montañas y valles, Adiós

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Sí. No puedo pertenecer a una patria sin territorio ubérrimo, sin suelos fértiles - llenos de manchas de petróleo -, sin flores legendarias, sin ríos saludables... No puedo pensar cómo vivirán mis nietas y nietos, en una tierra asolada, sin perros, sin canarios, sin pumas, sin garzas, sin el canto del ruiseñor y bichocué. Todo se lo están llevando los inversionistas por unas miserables regalías, nuevos colonos sin nombre ni nacionalidad.

Tendré que decir todos mis días con lágrimas: adiós tierra, pobre suelo donde nací. No me atrevo a llamarla Locombia porque ella es la víctima. Yo sí soy un loco-mbiano encima de estos restos de patria que nos quedan del despojo de fuentes de agua, de talas de miles de miles de hectáreas de árboles en todas las regiones del mapa exnacional.

¿En dónde están los alcaldes?, -preguntará el Papa*. Porque ni el presidente y sus ministros de Ambiente, Minas y Energía ni la Agencia de Hidrocarburos cesan de otorgar licencias a diestra y siniestra para que socaven la riqueza natural de zonas campesinas, páramos y cuencas de ríos y a los ojos inermes de los despavoridos raizales.

¿En dónde están los que deben proteger la VIDA de los habitantes del territorio nacional? ¿En qué cuento andarán metidos? ¿En qué paraíso estarán guardados los capitales que otrora tuvieron los industriales, abuelos de siglos pasados? Ni el capital aparece ni la industria. El discurso marxista por fin fue acallado por anacrónico y gritón. Pero era cierto.

Por algo el Papa ya no predica un evangelio aguado. Habla con su solideo corrido y angustiado de la precaria situación de los trabajadores y los niños y las mujeres. Los llama los nuevos esclavos. Qué escándalo para los banqueros, para los inversionistas, para los almacenes de cadena, para las universidades, para los ministerios, alcaldías, institutos oficiales que tienen a ración de agua y pan a sus empleados pagados por tercerías infames.

¿Dónde están los sindicalistas? ¿Acaso haciendo campaña para las próximas elecciones? Mientras sus afiliados viven a ración de hambre con sueldos y salarios indecentes e injustos. ¿Dónde están el maestro, el trabajador, el gritón presidente de pasados sindicatos? Vendidos al gobierno y maltratando a los de abajo, pues ellos ya pertenecen al piso del penthouse.

Mejor educada Colombia, para acabar con selvas y fuentes hídricas, para acabar con el campo, para andar en carro último modelo y guardaespaldas y sacar de las mesadas de pensionados y cotizaciones de salud los gastos de representación de los altos dignatarios.

Adiós tierra, adiós, pobre territorio locombiano, que no sabe defenderse porque está ya mutilado de brazos y cañadas. Canadá, España, Inglaterra, Japón, Corea, EE.UU. y China necesitan nuestros tesoros. Porque el dicho es que Colombia es un paraíso con Dorado y lagunas donde se bañan los caciques en oro y se cuelgan esmeraldas en dedos y en el pecho.

Nos libramos, se dijo en nuestros libros de historia, del yugo español. ¿Y, ahora, quién nos librará de nuestros ciegos gobernantes tapados con la cortina de la Paz?

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*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.