Edición 375

El que no vota es boliviano

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Votar es un acto de responsabilidad, pero más lo es, conocer qué se piensa votar. Es increíble que Colombia esté inmersa en medio de un debate tan imbécil y lleno de babas y retórica como el que nos enfrenta hoy, una vez más, de nuevo: que si se vota sí, que si se vota no, al plebiscito para refrendar los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc.

Estamos de nuevo en una "patria boba" que como ella, generó miles de muertos. Una vez más, peleamos nuestro futuro. La carga de los genes del centralismo y del federalismo nos sigue pesando, y otra vez, peleamos por imponer cuál es la verdad, el blanco y el negro, el malo y el bueno, el vivo y el muerto.

Y se deja de lado, se olvida el objetivo de esos años de trabajo en Cuba, de 54 años más de muertos, heridos, lisiados, desplazados, destruidos: parar la guerra mayoritaria, la guerra grande, el conflicto más antiguo de América.

Rechazar este hecho, por consideraciones leguleyas, interesadas, mentirosas, cimentadas por el odio de políticos que sabemos su nombre y que buscan confundir para mover a la masa que no piensa, es inconcebible.

El odio sigue pesando y hay mucha gente aún que quiere ver eliminado al contrario, fusilado, ahorcado, podrido en una cárcel de las de Colombia. Es el ojo por el ojo, diente por diente, y se olvida, tan rápido, que quienes hoy muestran los colmillos son los mismos que decían que no era para tanto cuando se desmovilizaron los asesinos de la motosierra y masacres, los paramilitares que son sus amigos, sus protegidos, sus ídolos.

Pero lo totalmente inaceptable es que haya gente que le importa un culo lo que se juega el país el próximo domingo. Son los que constituyen el 12% del No Sabe, No Responde de las encuestas; no saben, no responden, viven en Marte, seguro se cuelan en Transmilenio, sacan la mascota para que se cague en la puerta del vecino, adelantan en curva o en la verma, se enfrentan a puñal contra el que lo mire mal, no votan nunca y si critican y seguro tendrán un millón de excusas el 2 de octubre para seguir siendo aire e incomodar como un pedo.

En fin, son la basura que no deja progresar a este país ni cimentar una paz que es necesario empezar a construir desde mañana. Los acuerdos no son la panacea, necios, es el inicio de un largo camino para recomponer lo que se torció en 1964 y mucho más antes con su Frente Nacional, con la violencia política, con el crimen de Gaitán.

Realmente si gana el no, será mejor pedir ciudadanía boliviana porque dará pena decir que se es colombiano compartiendo nacionalidad con tanto imbécil que va para donde va Vicente, como recua, como mula, que prefiere seguir escuchando y conociendo de ataques a poblaciones, secuestros, extorsiones, asesinatos, desplazamientos, robo de tierras, hambre, guerra por otros 30 o más años si se pierde esta calvísima oportunidad.

¿Y usted qué hace y hará por la paz de este país?

  • *Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.