Edición 354

¿Hablamos con palabras o con emociones?

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El País de España de nuevo me mueve el piso. ¿Estamos próximos o ya estamos sumergidos en la conversación por medio de las figuras llamadas emoticones?

Tanto se demoró el homo sapiens en transformar lo que veía o sentía en palabras y hoy el niño tiende a comunicarse desde su móvil o tableta por medios más lights. La simplicidad de los signos que expresan emociones es suficiente para expresar lo que quieren o experimentan.

Cada día la tecnología digital avanza más en minimizar el lenguaje verbal. No hay necesidad de abrir la boca para transmitir nuestros deseos más íntimos. No se pierdan energías ni le duela a alguien la garganta por tratar de convencer a otro. Lo podría abatir a punta de emoticones. Hasta ganar una partida de ajedrez, seguramente.

Las manos hablan, los gestos, el modo de sentarse o de poner los brazos. Es el lenguaje no verbal, dicen los sicólogos y comunicadores. Pero los diseñadores digitales, los sicólogos y comunicadores que gobiernan la internet y los demás dispositivos que la tecnología nos ha puesto a la orden del día nos están invitando a ponernos a la moda.

¿Será que caeremos en la fatal o real trampa que nos tiende el mundo digital? ¿Está cerca el día que no aprendamos nuestra lengua o el inglés o alemán y solo nos comuniquemos por medio de figuras, como los antiguos sumerios con iconogramas?

¿Los presentadores de proyectos en las empresas ya no lo harán con mensajes resumidos sino con figuras y emoticones? ¿Se acabarán muy pronto las convenciones aburridas de conferencistas con discursos que duerman al auditorio y se reemplazarán por mensajes cortos de texto con instrucciones, amenazas, formatos, trucos, opciones para fabricar o mejorar o destruir un aparato o un proyecto?

En lo único que mejoraría o cambiaría mi opinión por el reemplazo del idioma de Cervantes por el de emoticones sería que se acabarían los insultos y empleo de palabras de grueso calibre en las conversaciones. Ya no habría lugar para saludar de gonorrea, marica o fucko emplear los ajos y madrazos en esquinas, oficinas, colegios y universidades.

Eso sí. Habría que instalar por todas partes el dichoso wi-fi y pagar la conexión de nuestro aparato con quien nos topáramos en la calle. Tal vez se anunciará con un timbre especial y quedará lista la sesión de emoticones. La gente ni se dará cuenta pero el interesado soltará la risa y devolverá el chiste con otro emoticón superlativo.

No demorará, seguramente, tal fecha de cambio de caracteres y de lenguaje. Todos debemos prepararnos para cuando llegue esa innovación y no nos sorprenda mucho. Esta era de comunicación y tecnología está cambiando nuestro diario acontecer. Ya no gastarán los niños tanta distracción aprendiendo la a y la e, o por qué unas palabras son agudas o sobreesdrújulas y con tilde.

Estaremos pendientes en el celular para cuando esté listo el nuevo lenguaje y haga su aparición completa. Supongo que habrá revuelo en la Academia y Google u otro monstruo de la red tendrá la batuta para lanzar la revolución gramatical y dar la bienvenida al mundo del emoticón.

  • *Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.
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