Edición 365

Bitácora roquera

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El sol anuncia la entrada del tiempo seco a la ciudad y con él se ilumina el festival de rock más grande de América Latina: Rock al Parque.

El primer día, como siempre dedicado a los sonidos fuertes del metal, este año volvió a la esencia y trajo nuevos y frescos aires de la fusión y del intento sin miedo de mezclar los aires andinos, la guabina, el pasillo, o los caribeños como chandé y champeta con las descargas metaleras y hasta canto operático.

La organización mejoró y por fin están retomando el largo camino aprendido y trazado desde hace 23 años para ajustar por aquí y por allá en todos los procesos, por ejemplo, la sala de prensa es una de las mejores de todas estas décadas. Del mismo modo, la logística y la organización para las bandas, para las charlas con los medios y por supuesto la producción y el sonido, destacado por varios de los músicos.

Ni hablar de las bandas internacionales que la han botado toda y con mucha energía y agradecimiento por estar en la tarima del Simón Bolívar, que aunque haya algunos que todavía no creen, es desde hace años referente mundial.

La zona de comidas ahora trajo a los carros comederos, que hacen furor en otras latitudes, pero que en Colombia están comenzando a despegar con su oferta viajera y ambulante elegante. (Los precios sí están algo altos para el bolsillo roquero).

Bueno, pero todo bonito tiene su feo: los baños son un desastre. No tienen agua y todo indica que ni siquiera les hicieron mantenimiento antes de arrancar el festival, así que imagínense cómo estaban a las 4 de la tarde, y ni qué decir a las 8 de la noche. Y el Distrito paga al contratista. Un punto para mejorar y con urgencia.

Una medición que hace Buque de Papel en este décimo año de cubrimiento ininterrumpido del festival. Así que con más ajustes tendremos y recuperaremos la jerarquía de Rock al Parque, una que se pierde con cada cambio de alcalde. Esperemos que el próximo no crea que el mundo se fundó el 1 de enero de 2020 y con la soberbia típica del gobernante que se estrena, eche por la borda el camino recorrido.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.