Edición 359

¿Y de las vacunas qué?

PDFImprimirCorreo electrónico

El desorden y contradicciones del Estado que nos rige son evidentes con el llamado plan de vacunación para niños.

El cacareado anuncio de las vacunas y de hacer cumplir el plan a rajatabla comienza a diluirse cuando son las mismas EPS las que incumplen con el programa.

Tengo un nene de 10 meses, y desde que nació, las recomendaciones médicas y de múltiples asesores de la promotora-comerciante de salud han sido una cascada de regaños y de advertencias bíblicas de ponerle todos y cada uno de los placebos, porque estamos en un país tropical y el neumococo e influenza, y triple viral, y sarampión y varicela abundan. Y nadie puede mantenerse firme y tranquilo mentalmente con esa lavada de cerebro a punta de susto, como lo acostumbran desde la Edad Media y las tesis conservadoras del Dios bravo y poderoso del trueno, del castigo y del lapo flagelante.

La simple responsabilidad de ver y hacer crecer al pequeño lo motiva a uno todos los días para buscar su bienestar. Entonces no es tan complicado dejarse llevar por el discurso mercantilista de la salud en Colombia.

Con el cuento comido va uno feliz con su pequeñito a que lo puyen en las piernitas y brazos, a que le abran la boca a las malas para las gotas amargas contra la polio (¿las han probado?) y de entrada lo vacunan a uno con plata: que de las cuatro dosis del neumococo para menores de un año y que gritaban por doquier que eran gratis, resulta que son sólo tres; Y la respuesta duele más que la chuzada: “esta comprobado que sólo se requieren tres, pero si usted quiere, póngale la cuarta”.

¿Dónde está comprobado? Que me muestren el resultado del mentado análisis. Y la publicidad engañosa cuesta 200 mil pesos. A Dios gracias tengo trabajo y se la puedo pagar, y de inmediato me asalta la duda: ¿y los chinos de barrios y padres desempleados, marginales, del rebusque, donde abundan lo niños, se quedan sin vacuna? No hay que ser genio para saber la respuesta.

¿Dónde está el llamado Estado social de derecho que pregonan?, ¿Dónde los derechos fundamentales o de primera generación para los niños, especialmente?, ¿Dónde las ganancias multimillonarias de las EPS? Brillan por su ausencia.

Este es un ejemplo del desorden y la indolencia que en materia de salud existe en Colombia. Y no hablemos de los abuelos porque terminamos más deprimidos. Todo se resume en lo que los intermediarios de salud y políticos de siempre quieren: que quien tenga plata sea el que acceda a la salud, y el que no que se joda.

Tanto es así, que hasta en Estados Unidos quieren reformar el sistema que es más perverso que acá. Y la presión al gobierno de Obama por parte de esas multinacionales de la salud, es enorme.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.