Edición 359

Y la corrupción política vuelve y juega

PDFImprimirCorreo electrónico

Ya estamos en campaña política para Congreso y Presidencia de la República y de nuevo escuchamos que la danza de los millones del narcotráfico y de los grupos armados ilegales las están financiando.

¡Qué triste que volvamos a lo mismo denunciado recientemente en 2002 y 2006!

De nuevo los fantasmas del pasado reciente se ciernen sobre nuestra democracia, porque los bandidos entendieron que de esta forma, tomándose el poder, es que tuercen las leyes a su favor y las hacen a su medida.

Las declaraciones del extinto capo paramilitar Vicente Castaño diciendo que el 35 por ciento del Congreso estaba en su poder fueron penosamente verdad. La parapolítica surgió como una plaga y lejos de quedar extirpada, ahora se viste con otros ropajes, con familiares, testaferros y amigos, con seudopartidos políticos con nombre de genoma. E incluso, se verá beneficiada con el ejercicio actual de la justicia amañada, comprada y corrupta, así ASONAL, su sindicato,  llore y se rasgue las vestiduras: el vencimiento de términos.

De nuevo el espectáculo de traquetos y de bandas armadas haciendo de las suyas y presionando a electores a las buenas –con piquete, aguardiente, teja, bulto de cemento, o a 60 mil pesos por voto-, o a las malas, con amenazas, desplazamiento muerte.

Otra vez, congresistas fantasmas que nadie conoce y que nunca  van, salvo el 20 de julio para posesionarse o para cobrar, y que a su acomodo presentan leyes nefastas para sus beneficios o el de sus jefes también ocultos.

El ex senador Jimmy Chamorro puso el dedo en la llaga en 2002 y su denuncia permitió confirmar lo que se siempre se supo de trasteo de votos, compra y amenazas armadas. Tres años después, cuando casi se acababa la legislatura, la Corte Suprema decidió sacar a sombrerazos a quienes habían ganado fraudulentamente, entre ellos la negra Piedad Córdoba, y así darle entrada a otro reconocido parapolítico y tras las rejas, como Miguel Pinedo Vidal. Pero no hubo inhabilidades ni muerte política. La negra se volvió a presentar meses después y ganó. Pero de eso nadie habla.

La única consecuencia es que los colegas de Chamorro le pasaron la factura. El senador dejó de serlo al pegarse una quemada política de proporciones bíblicas (es cristiano). También la factura la pasó el actual régimen por haberse atrevido a traer a la Corte Penal Internacional a Colombia, que hasta el momento, no ha hecho nada y amarradita está.

Mártir que no sirvió, porque esta vez, la danza narcomillonaria no tiene límite, y la transexualidad política también está de moda: godos que se volvieron liberales, liberales que se volvieron godos, o bajo el seudónimo “uribista”, todo gracias al dios de los travestis políticos, llamado Fabio Valencia Cossio y su reforma maquiavélica del “voltearepismo”.

Podrá existir Congreso Visible, programa inadvertido para la mayoría de los colombianos que siguen votando –los que lo hacen-por caras de papitos, bienhablados, como Cantinflas que dice mucho y no dice nada, o por el menos malo de todos y no pasará nada. Los Mockus que nos indicaban nuestros más grandes vicios como sociedad, y con amor paternal y pedagogo nos sacaban la tarjeta roja no quedan. Incluso el lituano también se quemó, políticamente hablando y ahora pegado a aviones fallando como lo son Peñalosa y el mamerto Lucho.

Ay Colombia de mis amores, repitiendo fracasos cada 48 meses, y ahora frustraciones reelegidas que van para doce y más años.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.