Edición 367

Nos notificaron: prima la plata sobre la información

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El mensaje es claro: la plata está por encima del derecho a la y de la información en Colombia. Así lo ratificó el grupo multinacional de medios de comunicación Planeta, dueño de los negocios de la Casa editorial y periodística El Tiempo, al decidir clausurar la revista Cambio.

Y es un cierre, porque de ser una revista combativa, de periodismo independiente, así lo critiquen muchos, pasará a ser una más de culos y tetas y notas estúpidas para descerebrados y arribistas, que entre otras cosas escuchan La W y viven en una burbuja, y creen que estamos en la Suiza latinoamericana.

Lo que fue un sueño empresarial de periodistas de talla como Mauricio Vargas y María Elvira Samper, ahora se volvió pesadilla para la doña y para Rodrigo Pardo, su último director. Los homenajes para ellos, en este mes del periodismo en Colombia fueron muchos, pero se olvidarán cuando la hoja del calendario caiga.

En Colombia, los medios independientes están condenados a desaparecer: ocurrió con Radionet, cadena de noticias 24 horas y por la misma razón y con otro grupo español de medios como Prisa, dueño de Caracol radio.

Los noticieros de televisión QAP y AM-PM, son el ejemplo de la muerte de la independencia frente a la asfixia comercial y a la presión gubernamental para ahorcarlos sin pauta o publicidad, gasolina de los medios. QAP murió porque denunció  el 8 mil de Samper, y AM-PM por darle madera al proceso fracasado de paz de Pastrana. Esta es la censura que se aplica en Colombia, una sutil pero contundente. No es como las bravuconadas, gaminería y afrenta directa  de Hugo Chávez en Venezuela, al cerrar, y eso sí con cadenas, candados y cárcel o exilio para sus directores. Pero es igual de efectiva y con repercusiones de más hondo calado, como es el de capar la historia y la conciencia ciudadana.

Alguna vez charlando con Diana Uribe, manifestaba que hay que celebrar el nacimiento de cada medio de comunicación, porque es una nueva forma de contar las cosas, de narrar los hechos, de escribir la historia. Pero hay que llorar su muerte y lamentar el cierre de cada medio, porque es el fin de todo lo anterior y el paso

inexorable al monopolio, gran responsable de dictaduras y hegemonías, como lo demuestra la misma historia en todo el mundo.

Así que en esas estamos: cerrando medios dizque por causas económicas, dejando la verdadera esencia del periodismo, el de construir opinión y sociedad, en el bote de la basura.

¡Qué mal andamos!

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.