Edición 353

Las enseñanzas del paro

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La parálisis que sufrió la capital del país durante cuatro días por cuenta de unos llamados “pequeños” empresarios muestra a las claras que la ciudad no cuenta con un mandatario consecuente y con pelotas para manejarla.

Fue totalmente ridículo escuchar al burgomaestre de turno, con su carita de hijito de papi o nietito de generalísimo, salir a cobrar su “férrea postura” ante las cámaras, y los empresarios (léase pequeños mafiosos del transporte) pedir disculpas a la ciudadanía. Cobrarla, porque dizque ganó el pulso, pero de todos modos les subió el doble de rentabilidad de lo que había dicho era inamovible, es decir su palabra es corta, como con lo de los Nule y la 26; y los mafiosos no dicen nada de las pésimas condiciones de ese servicio que hacen casi obligados

¿Cuáles disculpas?  ¿Con un ‘perdone usted’ le van a restituir los millones de pesos en mercancías robadas o daños a locales comerciales, asaderos, droguerías, cabinas telefónicas  saqueadas por unos vándalos menores de edad, pero mayores en alcances, contratados por los propios “pequeños empresarios”? No dijeron nada de quién les va a responder.

La gente de Suba y de Bosa no van a seguir confiando en unas autoridades que están lejos de serlo y más cuando le disparan a quemarropa con una bala de goma a un joven que estaba haciéndole el reclamo a un perropolicía del ESMAD por haber entrado a su casa y golpeado a una niña. Y todo ante las cámaras, y nadie dijo nada, y ningún tonto, de los que ahora se llaman “periodistas” fue capaz de preguntarle al comandante de la policía o al mismo alcalde, si este acto totalmente grotesco y atroz iba a tener alguna sanción ejemplarizante. Y no, el ejemplo es que el mal ejemplo reina.

Por ahora, el tema del paro, paró. En unos meses o años volverá a presentarse otro bloqueo y quién sabe con qué consecuencias de vandalismo y atropellos.

Dizque siguen en las mesas de negociación, es decir en la repartija para el nuevo negocio del alcaldecito, acostumbrado como su mamá y hermanito a mirar de dónde sacan plata, y que se llama Sistema Integrado de Transporte. Así como el Transmilenio y los taxis blancos les  dejaron buenos dividendos a Peñalosa, y también a Mockus y al pésimo Lucho Garzón. Y ahora salen a criticar y a pontificar de corrupción.

Están sentados negociando el futuro de la movilidad de la ciudad y los ciudadanos que tienen que tomar bus todos los días, esas porquerías de buses cochinos, malolientes y que se accidentan de continuo, por los que querían 200 millones de pesos cada uno, no tienen voz, nadie les pregunta qué opinan de todo este sainete, o también de por qué son tan indisciplinados de agarrar el transporte en la puerta de la casa, ya que les da pereza caminar hasta un paradero.

Lo dijimos desde hace varias editoriales: la cultura ciudadana se perdió y las consecuencias las vemos todos los días. Volvimos a la jungla de cemento, en donde la ley se llama “importaculismo”.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.