Edición 369

Es mejor un paciente del parkinson que…

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Todos hemos tenido alguna vez un resfriado o hemos guardado cama por una cirugía. En verdad, la enfermedad agobia el ánimo, arrincona y vuelve cobarde. Pero una vez pasan los “males” el paciente recobra sus fuerzas y nada como el pez, aún en época de puja, a contracorriente, incluso.

Es mejor un paciente del parkinson que…Las enfermedades, como los disgustos de parejas de novios y esposos, son sucesos de la vida que, muchas veces, son un alto para hacernos reflexionar en la caducidad de los días y el falso orgullo sobre el cuerpo.

Ahora que nos hemos dado cuenta que en el candidato verde, Antanas Mockus, anida el germen de la enfermedad que hace temblar las carnes, por poco nos asustamos. Algunos se han escandalizado, otros se han reído burlones, otros se han condolido y exclamado en voz desinflada: “Se acabó Mockus…” Pero, no.

Sabemos que Mockus con su voz pausada y cerebral tiene una voluntad de hierro para enfrentar este reto y otros más temibles, como la situación que nos deja este gobierno que fenece. Algo parecido ocurrió cuando en EE. UU. el político Franklin Delano Roosevelt enfermó de poliomielitis y quedó en silla de ruedas. Aún así fue elegido para gobernador y luego ejerció la presidencia durante cuatro períodos en la época tormentosa de la recesión económica y la segunda guerra mundial.

Todo está en la mente. La enfermedad, el miedo, el éxito o el prejuicio. Los medios en esta ocasión han sido cautos y no han arremetido inicuamente contra el candidato que honestamente ha reconocido el mal que le amenaza su campaña, mas no su empeño. Para hombres como él y como Roosevelt una amenaza es más que una oportunidad. Es la ocasión de probarse y de probar ante el país la fuerza interior que en él habita, más poderosa que el temblor de 7.2 grados que anuncia el terremoto nacional.

Mockus y ahora Fajardo, han fraguado una alianza más fuerte que mil toneladas de cemento en los cimientos de su casa. Han juntado fuerzas y garantizan un mandato saludable y seguro durante su período. Más temible que el parkinson que se asoma en la humanidad del candidato vestido de verde-frágil es el panorama que encuentran en la sociedad. El cáncer de la corrupción en la administración, la falta de planeación en las grandes obras, el descrédito en la justicia, la precaria cobertura en salud, la baja calidad de la educación, el azote de la guerrilla de la que anuncia cada día una importante baja, el aumento soterrado del narcotráfico y el paramilitarismo que no mitiga con la ayuda que presta EE.UU en las siete bases. Ese enfermo, que es Colombia, es lo que nos debe preocupar.

No. Mockus amanece más saludable hoy. Ha dicho la verdad sin camuflaje ni atenuantes. Ese es el talante que siempre ha mostrado. No se escuda en bravuconadas ni se echa para atrás. Su destino está al frente, no dentro de sus músculos ni en las células o dendritas. Ha mostrado entereza y no tiene en su haber timideces ni esconde algo en su manga.

En buena hora se ha descubierto esta aparente debilidad de Mockus. No es un baldón ni una vergüenza el virus que le muestra sus dientes. Era el “toque” de calidad que faltaba y que nos mostrara su temple.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.