Edición 364

A acabar temprano con la vieja política

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Sergio Ramírez García era un locutor deportivo de fútbol que acuñó una frase cuando su Millonarios del alma anotaba un gol, y que se puede usar ahora para las elecciones del domingo próximo: “ya no hay tiempo de llorar”.

Las cartas están jugadas para la primera vuelta presidencial, y ya los candidatos, a pesar de sus esfuerzos legales o desleales, “pícaros”, como pregona Santos, están jugados en esa masa enorme llamada pueblo que en las calles y campos tiene una decisión incontrastable y que no puede ser ahogada por las encuestas manipuladas y contratadas por unos medios de comunicación vendidos.

Sólo hagan el ejercicio de montar en bus, agarrar taxi, mirar manos y ventanas en las casas y cuéntenme qué afiches, qué frases, qué manillas, que eslóganes son los que ven y sienten y escuchan. Son los de las ideas, verdes en un principio, pero que irán madurando con el trabajo de todos, y no se cosecharán a punta de periódico, como ocurre con las papayas o los jugadores malos que intentan vender a clubes del extranjero por cifras irreales (Cristian Nazarit, de Santa Fe).

Algún amigo mío periodista, y no los bocones de JJ Rendón -acostumbrado a los placeres pagos- me dijo que hasta las muchachas dedicadas al viejo arte amatorio de vender placer van a votar por Antanas. Nadie más sicólogo y sincero que una mujer la vida alegre. Según el colega, “a ellas les irrita la falsedad, y Santos es el campeón de ella. Mockus bien podría hacer una cuña usando apartes de la voz chiviada de Uribe que Santos defiende y decir que, ‘para este candidato, todo lo falso es positivo’”.

Y de una lo deja en su lugar: ex ministro de los auxilios parlamentarios cuando estaba en Hacienda, todo para que le aprobaran las reformas de Pastrana; ex ministro que inventó la política de matar muchachos del sur bogotano para hacerlos pasar como resultados positivos y darles ascensos a esos criminales militares, hoy libres por cuenta de una justicia de papel. Ex ministro, que cuando no lo era viajaba al Caguán para reunirse con la guerrilla y conspirar contra Samper, en el ocho mil, o con los paras, para venderle el alma al diablo que frustró un intento maltrecho de diálogo. Son todos hechos que no ha negado, y que ha tenido que salir a dar explicaciones como candidato. ¿Será que la gente no se da cuenta de ello y sigue comiendo cuento de que él es Uribe? ¿La gente no se dará cuenta de que Uribe necesita fiscal de bolsillo y presidente manipulable para evitar toda la cascada de investigaciones, incluso internacionales que se le van a venir por boca y nariz por cuenta de unas cuantas masacres cuando era gobernador de Antioquia (LA DEL ARO) y de chuzadas como presidente por las que no responde?

Ya no hay tiempo de llorar, y a pesar de toda la cochina campaña de desprestigio, rumores, mentiras, que Santos y Uribe y toda esa caterva de malandrines ha adelantado, y que con cinismo dicen que no lo han hecho, el pueblo debe salir masivamente, y temprano, el domingo 30 de mayo a votar. Sí, el pueblo joven que es este país y que los vendedores viejos de caballos, como Uribe, no tienen en cuenta y quieren seguir con puestos, burocracia, clientelismo, corrupción y chanchullos licitatorios, como los Nule y sus carreteras. Esos corruptos creen que la gente joven es boba, pero ellos no le comen cuento a ministros de transporte salidos de los chiros arremetiendo contra directores de planeación que no han tenido que ver con sus componendas y ventas por debajo de cuerda, ¿o se nos olvida que Andrés Uriel vendió el tal relleno fluido para el Transmilenio de Bogotá que se rompe a cada rato y hay que cambiarlo y eso cuesta más plata? Y posa de monje.

El pueblo tomó su decisión y con miedo decimos que esperamos no maten a Antanas o busquen hacer fraude, con encuestas chimbas que advierten desde ya el “empate técnico” para la segunda vuelta, con seguridad para justificar el “chocorazo”, o fraude en los comicios.

Porque la verdadera encuesta, la de la calle, la de la gente muestra una realidad dura de tragar: Santos, ni las putas votarán por ti. Sólo los corruptos.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.