Edición 375

¿Es la unión dela fuerza el mejor aliado?

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Hasta los adversarios y la Clinton lo confiesan: Mockus ha presentado un proyecto de nación civil, vivible, en que todos nos demos la cara, nos respetemos y nos podamos dar la espalda sin temor. Ha intentado ofrecer un programa viable, en el que todos aportemos en el juego de la Democracia.

¿Es la unión dela fuerza el mejor aliado?Ha liderado la bandera de la sana convivencia, de la paz. Para ello nos pide que respetemos nuestra vida y la de los demás. ¿Cuántos suicidios, muertes por tan poca cosa, por cosas que se pueden remediar? ¿Tendremos que seguir llenando de policías y fusiles nuestras calles para poder vivir? Eso no es vivir en paz. ¿Tendremos que seguir odiándonos, señalando a quienes no piensan como nosotros? Eso no es vivir en paz.

El negocio pulpo de la guerra con las Farc, los paras y el narcotráfico debe acabar. Ese modo de pensar ha llegado a seducir a nuestros niños. Si hay equidad en el ingreso, si hay trabajo, si hay comercio e industria nacional, si se acaban las cooperativas de trabajo, si no hay incentivos para la delación, no habrá “razones” para continuar la guerra. Si los ricos dejan de acumular tanto regalo del Estado y la pobreza cede y la miseria se acaba, a eso llamaremos paz.

Nos ofrece Mockus un Estado diferente al que han manipulado los gamonales de siempre. Nos propone un cambio ambicioso, pero no imposible. Cambiar las caras sonrientes con los bolsillos llenos de los padres de la patria y las barrigas redondas de la corrupción, los micos, los contratos leoninos, por el gasto pulcro y la honestidad en el manejo de los dineros del Estado. Se verán obras de infraestructura, como carreteras dignas a pueblos, programas de vivienda digna, colegios bien dotados y confortables, hospitales con equipos y medicamentos.

El presupuesto de la Nación alcanzará para educación y salud. No habrá carrera armamentista, porque Colombia no es un país enemigo de nadie. Las relaciones internacionales tendrán como sello el buen trato, el diálogo directo. No habrá agresiones ni invasiones a otros estados, ni se mostrarán los dientes.

¿Es la unión dela fuerza el mejor aliado?Cometió Mockus el error no popular de hablar de impuestos. Todo candidato en campaña electoral se abstiene de decirlo. No fue oportuno anticipar que sólo con plata se podrá tapar el hueco fiscal y la catarata de dineros públicos que está comprometiendo a última hora nuestro gobierno actual. Pero él lo hizo porque es ingenuo y expresa lo que siente. No oculta sus intenciones al decir que sus programas necesitarán presupuestos adicionales. Eso nadie lo podrá contradecir. Pero, a cambio, ofrece honradez en el gasto y la caja del Estado rendirá para el bien del Pueblo.

¿Tendremos, acaso, un país como Utopía o como Jauja? ¿Será mentira y fantasía lo que nos ofrece este equipo de Fajardo, Peñalosa, Lucho y Mockus? Son cuatro garantes que pueden mostrar resultados por anticipado. No ofrece desayunos, ni prebendas, ni unión burocrática. No se quiso aliar con ideologías ni partidos. Ha invitado a que cambiemos y optemos personalmente. No quiere adhesiones en masa. Quiere hombres y mujeres de carne y hueso con sueños e ilusiones.

El candidato ha ofrecido cambiar poco a poco el estado de fuerza y guerrero en que nos hemos convertido, por un país equitativo, donde haya respeto a la Constitución, a la ley. Nos acostumbramos al lenguaje de Roma, de Atila y de Santander de que las armas nos darán la paz. Es la educación de calidad, la investigación, el trabajo del campo, la industria nacional, la riqueza del subsuelo, el salario decente, la seguridad social lo que hará de este país un país diferente y vivible. No un territorio minado en el que nos tengamos que mover de la mano de un policía y donde comer sea de la limosna que nos llega del favor que nos hace Familias en Acción. No es regalando el pescado sino capacitando para pescar que se hace digno al hombre.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.