Edición 353

Y comenzó la música rock

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Una nueva cita, como cada año llegó a Bogotá, en medio de riffs, descargas, trepidaciones, y mucha energía para la versión dieciséis de Rock al Parque.

Una vez más los jóvenes de Colombia se reúnen en el parque metropolitano Simón Bolívar, para escuchar y gratuitamente, a las buenas  bandas bogotanas que compiten cada año para estar en tarima, las invitadas nacionales y el cartel internacional de lujo y que trae, a los que nos gusta la movida tranqui, pero musical, de Andrés Calamaro.

Pero fiel a sus principios, Rock al Parque es para todos los gustos. El sábado, el día duro tuvo bandas tan buenas, como Stick to your Guns, Shadow Falls, y Biohazard, de Estados Unidos, y a la española de hard rock,  Def con Dos, entre otros.

Es el esfuerzo que desde hace 16 años viene haciendo el Distrito Capital para la juventud que goza escuchando y que intentan sobrevivir haciendo lo que les gusta: música rock.

Y digo sobreviviendo, porque además de este gran espacio que dura 3 días, los otros 362 son de trabajo con las uñas, de puertas cerradas en la cara, de soledad y abandono. La queja repetida, y en este año no fue la excepción, es que salvo algunos bares, no hay más toques, no una escena profesional, no ha capacitación, en fin, como dicen ellos mismos, “no hay ni mierda”.

Las mismas autoridades deberían pensar en institucionalizar más  toques, más apoyo, más difusión, más promoción, para que la sentencia lapidaria de Ángel Niño, vocalista de  Loathsome Faith se disipe: vienen 300 mil personas y tan sólo vendemos cinco discos.  Vivir del cuento es imposible”.

Pedir apoyo de la empresa privada es imposible, porque salvo algunos mecenas del arte y la cultura, ya sabemos cómo actúan los industriales: “más flexibilización laboral, perratear más las condiciones laborales y quitar lo poco social que queda, como quieren acabar con los parafiscales para las cajas de compensación y el bienestar familiar, dizque para generar más empleo. Ahí sí, pura mie…

Así que la política pública debe ampliarse, no sólo en tiempo y espacio, sino para otros géneros, es decir replicar lo bueno que es Rock al Parque cada año y Hip Hop, y Salsa, y todos los al parque, a la música tradicional incluso, como la colombiana. Tenemos tres días de decibeles, que ojalá se prorroguen, no sólo para el goce, sino para una industria cultural y musical que no termina de despegar.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.