Edición 370

La suerte es mujer envuelta en sábanas y sombras

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Los espejismos no son comunes en los seres humanos. A no ser que vivamos en un desierto y, por efectos del calor intenso y casi en la insolación, se nos aparezca Aladino ofreciéndonos un oasis. O que un estado de fiebre se nos muestre casi la muerte en forma de fantasmas que se deslizan desarrugados por un espejo inexistente.

La suerte es mujer envuelta en sábanas y sombrasAlgo así es la suerte. Un ente efímero, escurridizo, vaporoso, detrás del cual andan muchos, casi agonizantes. Afortunadamente la suerte tiene ese rostro que aparenta verse en la vuelta de la esquina sacando apenas la nariz, cuando alguien va caminando a mitad de cuadra. Corre uno, entonces, a toda velocidad y jamás logrará tirarla de la manga. Luego, el infortunado loco, se imagina en todas las esquinas, que allí la volverá a encontrar, con desesperado empeño. Hombres y mujeres, que usted y yo conocemos, hablan y ponderan que la suerte muchas veces los ha esperado.

La suerte, sin embargo, tiene sucedáneos. Unas veces la esconden los tahúres detrás de las cartas del póker, otras, cándidas féminas creen encontrarla en las vueltas de la ruleta en las glamorosas salas de casinos. Las más de las veces, los tramposos dicen que ellos tienen el secreto y que la llevan en el bolsillo. Andan gastando a raudales el dinero en comidas, licor, vida disoluta y alardeando de su buena fortuna. Pero ya sabemos que detrás de sus maniobras está el engaño, el robo y hasta la muerte.

Eso que algunos llaman suerte, cuando se encuentran una caleta o pican en la montaña y descubren una mina preciosa, o cuando Colón descubrió las Indias, o cuando el científico halla la fórmula del tiempo o del genoma, no sucede siempre que cualquier humano se pone en las mismas circunstancias. La probabilidad también tiene sus reglas y permite que alguien acuda en el momento y lugar a recoger el fruto que cae del cocotero de la vida. Las cosas sucederán aunque no haya un feliz y ocasional beneficiario o víctima. Porque no sólo ocurren eventos que causan alegrías sino también algunos que traen desgracias y grandes pérdidas.

La suerte es mujer envuelta en sábanas y sombrasCada uno de nosotros nace con una llama encendida en su mollerita a la que llamamos mente. En ella vienen empacadas unas neuronas que nos hacen inteligentes si las alimentamos con cordura, sentido común y algo de humor. Se van reproduciendo y generan pensamientos, invenciones, iniciativas, razonamientos, sentimientos y fantasías que harán del ser humano un emprendedor o un zángano según utilice su talento.

La suerte, si sucede, ocurre sin buscarla y sin mérito alguno de la Naturaleza o la rueda de la lotería. Casi siempre sorprende a los ingenuos o cae si algún amigo está detrás de la máquina que marca los números en la rifa. Para quienes hacemos poesía, sí existe la suerte. Es una mujer esquiva y hermosa vestida de tul muy ralo y transparente. Invita a meterse en su regazo y cuando uno intenta hacerlo, corre vuelta de espalda, deja caer el velo y se oculta para siempre, tras una risotada.

*Abogamos por una postura de centro. No nos gustan los extremismos de derecha ni de izquierda, y a ambos les damos duro por igual. La vida no es blanca ni negra, es de matices y como tal, hay que entenderlos y tolerarlos. Pensar y amar son las tibias de nuestra bandera calavera. Asaltamos la rutina y hacemos de lo cotidiano una noticia.